Además:

García y el Apra: ¿Intereses divergentes?

2010/02/02
Compartir

También en el Apra las aguas están movidas. Luego de haber desmentido la posibilidad ene veces, Mulder anunció que “a pedido de las bases de la CTP” había decidido lanzarse a la secretaría general. Ya antes Del Castillo había iniciado la pelea interna del 2010 con su anuncio de precandidatear a la Presidencia. A ambos les ha llovido fuego graneado de sus compañeros. El Congreso de marzo se anuncia bien intenso. Antes de comentar las disputas internas del Apra, es necesario situarlas en su contexto: el Apra existe realmente como partido. Es verdad que decir eso no es decir mucho, pero marca una diferencia con todos los demás. Los otros partidos “históricos” si bien tienen algunos militantes, estos suelen ser los mismos de hace veinte años y su presencia pública es raquítica. Los recientes son grupos disímiles de personas que buscan cuotas de poder siguiendo a alguno de los caudillos que forman “su partido”. Peor todavía, muchos son solo “partidos membretes” que se ofrecen al mejor postor (¿Cuándo van a cambiar la ley que lo permite?). Al ser un partido político realmente existente, no debería de sorprender, ni menos preocupar, que exista fuego cruzado entre las diversas fracciones. Eso es normal en todas partes. Lo que no lo es tanto es que haya un debate tan pobre, casi inexistente, sobre los temas de fondo. Algo se discute sobre modernización organizativa, una nada sobre orientación ideológica y cero sobre cómo luchar contra la extendida corrupción entre sus filas. Siendo así, una de las preguntas fundamentales es la de cuánto poder de decisión tiene García para imponer su criterio sobre los intereses personales en pugna. Planteo el tema porque quizás lo más llamativo en los anuncios de Mulder y de Del Castillo es que ninguno de los dos parece haberse lanzado con aval suyo. (Mulder ha dicho expresamente que García no supo de su lanzamiento hasta que fue público). Como se sabe, García apuesta, más bien, a alguno de los “cuarentones” para que controlen el partido, y probablemente quiera a alguien como Nidia Vílchez para la candidatura presidencial. De hecho, hoy por hoy, hay una tensión evidente entre los intereses de García y los del Apra. García quiere ser presidente en el 2016 y, por tanto, no quiere que el Apra gobierne en el 2011 (y si se confirma que quiere lanzar a Arana, no le importa tampoco hacer un papelón en las elecciones por Lima). En cambio, y como es normal en todo partido político, el Apra quiere continuar en el poder. ¿Qué pasará en el Congreso? ¿Cuánto afectará la divergencia entre los intereses de García y los del Apra en su capacidad de decidir los destinos de su partido para el próximo periodo? ¿Se mantendrá este espíritu tímidamente “independiente” con respecto al jefe?