Además:

El futuro diferente

2008/08/07

Sobre el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico

Compartir

Es una lástima que Fernando Villarán no pudiera aceptar la invitación del gobierno para presidir el Ceplan y que, al final, se designara a Agustín Haya de la Torre, pues no parece la persona más indicada para ese puesto. Lo positivo es que, con el nombramiento del presidente del Ceplan, por fin se podrá poner en marcha esta agencia gubernamental luego de que el gobierno estuviera remoloneando con el asunto, sin ninguna justificación, por más de un año. En un mundo complejo e incierto como el actual, con transformaciones profundas que modifican muy rápidamente la situación y perspectiva de una nación, es indispensable contar con una entidad dedicada a prever escenarios futuros y, sobre todo, con la capacidad de implementar los cambios en el país con el fin no solo de adaptarse a los mismos sino de aprovechar estas nuevas situaciones como oportunidades beneficiosas. Esta entidad constituye el vértice que permite una mejor armonización del mercado con el Estado, en donde ambos se potencian, tal como ocurre en la mayoría de países exitosos. Desde Taiwán, Singapur, Israel o Nueva Zelanda. No contar con ella es dar palos de ciego. Pero el éxito de una entidad como Ceplan requiere un buen diseño institucional y la designación de personas idóneas. Ninguna condición ha ocurrido en este caso. Por un lado, este Ceplan nace disminuido, dependiente de la PCM, sin peso propio, y tratando de encontrar un espacio en la siempre apretada agenda de un premier, cuyo foco suele estar en el corto plazo. Del otro, este Haya de la Torre es –como se ha visto en su actuación reciente en APCI– muy dependiente del poder político, sin autonomía ni peso propio para pelear sus puntos de vista, ni capacidad de convocatoria más allá del Aula Magna. Pudiendo haber convocado a un profesional independiente y con experiencia en planificación –de los cuales hay varios en el país–, el gobierno terminó con alguien más parecido a un 'chicheñó’. Ojalá nos equivoquemos y Haya de la Torre tenga un desempeño magnífico en Ceplan, pero tal como vienen las cosas, el riesgo de que el gobierno tenga un fracaso similar al de la ONA, Forsur o el Pacto Social, parece elevado. Más que el futuro de Alan García, el que nos interesa es el del país.