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El fútbol en el Medioevo

2009/11/04
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Los dirigentes de los clubes del fútbol peruano se comportan como señores feudales administrando sus instituciones como les viene en gana, sin rendirle cuentas a nadie, como si fueran un coto de caza. Además, se la pasan complotando permanentemente. Los sucesos de ayer en Alianza Lima, cuando un intento de 'golpe de Estado’ o de ataque habría sido repelido por la otra parte, eran hechos que ocurrían diariamente en cualquier comarca europea en la Edad Media. Claro que en esa época envenenaban a los rivales durante los banquetes para quedarse con sus tierras. Los actuales dirigentes no han llegado todavía a ese extremo, aunque no están muy lejos. Al igual que en el feudalismo, cuando cada señor formaba su ejército juntando a guerreros con sicópatas y a peregrinos con saqueadores, violadores y asesinos, los dirigentes también forman sus propias fuerzas de choque con las barras bravas, a las cuales les pagan regalándoles entradas y otorgándoles otros favores. En todo este dantesco escenario, el hincha es el equivalente moderno del peregrino ya que solo es utilizado para que financie a los señores feudales, perdón, a los dirigentes, pagando por su entrada para sufrir por el equipo de sus amores. Además, cada cierto número de años se acuerdan de él cuando hay elecciones: engañándolos descaradamente y prometiéndoles cambio para, luego de recibir su apoyo, volver a ignorarlo hasta la siguiente elección. Por todo ello, nos queda claro que el principal problema del fútbol peruano son los dirigentes y no las barras bravas, las cuales son, al final de cuentas, un reflejo de ellos. En Alianza, el actual presidente ha tenido el honor de haber sido el único presidente del directorio de una entidad financiera que era, simultáneamente, deudor moroso del sistema, mientras que, en la 'U’, años de hegemonía de un grueso ex parlamentario la han terminado mandando a la quiebra. No tenemos duda de que el futuro del fútbol depende de introducir transparencia y coherencia al manejo de los clubes. Eso se logra convirtiéndolos en sociedades anónimas sujetas a todas las obligaciones de cualquier empresa. Así que, si bien este gobierno se ha caracterizado por hacer innumerables anuncios para desviar la atención que, luego, nunca ha concretado, esperamos que, en esta ocasión, el ofrecimiento de reformar y modernizar el fútbol sí venga con genuina intención.