Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
Pese a que la tensión reinó por unas horas en la Ciudad Imperial, debido a que los campesinos de Canchis se negaban a hablar con el premier Yehude Simon si, antes, la Policía no liberaba a uno de sus seguidores, miles de turistas, entre nacionales y extranjeros, disfrutaron ayer de la escenificación del Inti Raymi o Fiesta del Sol, cuya primera ceremonia se desarrolló en la explanada del convento Santo Domingo Koricancha con el ritual del saludo al padre Sol o Inti Tayta. Posteriormente, y tras un acuerdo entre el primer ministro y los manifestantes para que el Poder Judicial reconsidere la situación del profesor Hugo Fernández, detenido el último lunes con bombas molotov, el Inca –cargado en andas y seguido de su séquito– se trasladó a la Plaza de Armas. En ese lugar se realizó el denominado Encuentro de los Tiempos, acto donde el Inca conversó con el alcalde de la ciudad y ofreció un mensaje al pueblo y a sus autoridades. Asimismo, le entregó al burgomaestre un quipu con un mensaje de superación para los cusqueños. Luego, el monarca, siempre cargado en andas y seguido de la Colla o esposa principal, de su séquito real y del ejército imperial, se dirigió al Parque Arqueológico de Sacsayhuamán para la ceremonia central del Inti Raymi. SOBRARON BUTACAS. Allí, la Empresa Municipal de Festejos del Cusco (Emufec), organizadora del certamen, informó que solo pudo vender tres mil 100 boletos –de un total de cuatro mil– para acceder a las butacas. Por ello, los sitios que quedaron disponibles fueron cedidos a los ancianos y niños, así como a las personas con discapacidad. Se estima que fueron al menos 32 mil las personas que apreciaron la ceremonia central del Inti Raymi. De ese total de espectadores, unos 28 mil se ubicaron en las partes altas del cerro Chuchuna. Otro grupo de personas, unas 60 mil y que no apreciaban la ceremonia, se reunieron en los alrededores del parque arqueológico para pasar un día de campo.