Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
El presidente regional del Callao ha sido más explícito respecto de su eventual postulación o a la Alcaldía de Lima o a la Presidencia de la República. Si efectivamente lo llega a hacer y no se trata tan solo de un globo de ensayo, será, sin duda, un factor gravitante. Kouri ha logrado sobrevivir a la ingrata asociación de su apellido con el de Montesinos por la aparición del famoso video de su hermano con el asesor de Inteligencia del gobierno fujimorista. Que sabe hacerle frente a las adversidades, no necesita, pues, demostrarse. Pero es, además, un político que, a pesar de su juventud, está por encima del promedio de quienes suelen aparecer en el proscenio electoral. Y tiene un respaldo sólido en su exitosa gestión tanto como alcalde como de autoridad regional chalaca. Más allá de su libramiento de las imputaciones penales de las que ha sido objeto, por cierto, la de haber sido operador político del montesinismo. Igualmente, el desmadre que supuso la licitación de la extinta vía expresa del Callao. Pero que tiene el fuste para dar que hablar en las elecciones venideras, no lo dudamos. Cabe preguntarse, sin embargo, si estamos ante una iniciativa propia, autónoma e independiente, o si Kouri es uno más de los alfiles que afanosamente viene moviendo el presidente Alan García con el objetivo de mantener bajo control el resultado de 2011. Dos enemigos. García tiene en la mira a dos personas, dos candidatos que no quiere verlos sentados en el sillón de Pizarro. Uno es Ollanta Humala, por razones ideológicas. El otro es Alejandro Toledo, por razones de encono personal. Y las fichas claramente parecen apuntar a dinamitar ambas opciones. Frente a Humala, juegan su partido propio, el lanzado general Edwin Donayre y, en gran parte, la bendecida por el oficialismo Keiko Fujimori. Frente a Toledo, también actuaría la hoja del sentenciado Alberto Fujimori, pero no parecería suficiente según los cálculos palaciegos. En esa perspectiva, la presencia de Kouri completaría el tablero. Donayre por la izquierda y las pulsiones antisistema. Keiko Fujimori cosechando de ambas orillas. Y Kouri taponando una porción importante de la derecha. ¿Bueno para el país? La pregunta que cae por su propio peso y que muchos deberían hacerse es si las movidas de García apuntan, como se esmera en señalar, a garantizar el “modelo”. Todo parece indicar, más bien, que apuntan a garantizarse a sí mismo una existencia tranquila de 2011 al 2016, año en el cual sueña con volver a ser electo y llegar así, a estar en el gobierno cuando el Perú cumpla su bicentenario de existencia republicana independiente. Las dos cosas le quitan el sueño a García. No quiere ser un ex presidente acosado por el natural ajuste de cuenta que sobreviene al final de todos los gobiernos. Y quiere pasar a la historia estampando su nombre junto al de una fecha histórica. ¿Defensa del modelo? Merecería un análisis más extenso que el de esta columna absolver la pregunta, pero de antemano resulta evidente que la defensa del modelo es una frase para encubrir otros deseos. De la legitimidad política del deseo alanista no cabe cuestión alguna, pero sí de su conveniencia política para el país y la necesidad de construir la anhelada modernidad capitalista que se ha quedado en cimientos desde que en los 90 Fujimori demoliera las paredes del viejo orden estatista. ¿Son Donayre, Keiko o Kouri pasaportes seguros hacia esa ruta? Difícil decirlo. Al menos, no lo son los dos primeros. Y, del tercero, habrá que ver. En el mejor de los casos su larvado socialcristianismo no parece encaminarlo hacia ello. Y si algo nos queda meridianamente claro es que el Perú ya no aguantaría cinco años más de lo mismo. Si no se produce una revolución de mercado, la que vendrá en menos tiempo de lo que muchos imaginan será una revuelta anticapitalista. El juego de García, en ese sentido, lejos de ser la fórmula mágica para defender el “modelo”, apunta a ser la receta segura para su pronta desaparición, no en el sentido correcto en el que debería desaparecer sino precisamente en el que sus pesadillas indican. Dos posdatas. 1.- Diez años se han cumplido esta semana de la muerte de Manuel D´Ornellas. Nuestro sencillo homenaje personal a quien consideramos un maestro profesional y moral en la profesión que ejercemos. Trabajamos a su lado más de 15 años, bebiendo a diario de su columna y de su ejemplo de independencia de criterio. Nos honra el recuerdo de su amistad expresada finalmente en un momento triste para él, cuando personalmente nos pidiera transmitir su renuncia a quienes manejaban el diario Expreso a finales de los 90 y nos expresara lo que atesoramos como las sabias, aunque dolidas, palabras de un hombre de honor herido por bajezas sin nombre. Casi media hora de diálogo postrero que algún día, quizás, nos animaremos a hacer público. 2.- Una despedida personal. Es esta nuestra última columna en Perú.21. Otros proyectos nos vuelven a convocar y lo asumimos con entusiasmo. Y no podemos dejar de despedirnos sin agradecer la generosa convocatoria que nos hiciera Fritz Du Bois y la absoluta libertad con la que la empresa que edita este diario nos ha permitido opinar estos casi seis meses que hemos andado juntos. Ojalá el tiempo nos permita reencontrarnos.