Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
Ya no se trata de hecho aislados. Las disputas entre obreros de Construcción Civil son cada vez más recurrentes en todo el país. No solo dejan a su paso secuelas de muerte y destrucción, sino también pérdidas económicas que generan el retraso en la entrega de las obras. Pero detrás de estos enfrentamientos, que habrían dejado al menos nueve fallecidos y unos 30 heridos en lo que va del año, no se encuentran pequeños grupos. Hay mafias muy bien organizadas encabezadas por hampones que, desde las cárceles, negocian los cupos y 'autorizan’ la ejecución de las obras. Fuentes de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco) confirmaron a Perú.21 que, en una ocasión, uno de sus agremiados tuvo que acudir al penal de máxima seguridad Piedras Gordas, en Ancón, para conversar con uno de estos delincuentes y, así, poder iniciar una construcción en el Callao. A esos niveles de extorsión y violencia se está llegando en este sector, donde parece reinar la anarquía. SOBRECOSTOS Y SANGRE. Estas bandas llegan a cobrar hasta el 1% del valor de costo de cada obra, si no más. Además, las constructoras se ven obligadas a contar con planillas 'fantasmas’ (sujetos que cobran, pero no laboran) y con 'chalecos’ o vigilantes (por lo general, se trata de ex convictos de alta peligrosidad) para evitar agresiones. Pedro Péndola, presidente del Comité de Edificaciones de Capeco, asegura que este tipo de situaciones genera sobrecostos difícilmente cuantificables. Pero, más allá de esto, advierte que ocasionan inseguridad, desconfianza y muertes. “Nos matan a los obreros. A veces los dejan gravemente heridos por este tipo de enfrentamientos. Hay empresarios que, por ejemplo, ya no quieren ejecutar obras en el Callao por el alto índice de violencia que se vive. Los gremios de construcción del primer puerto son de los más violentos y peligrosos”, indica. Un ejemplo de ello fue lo ocurrido a fines de agosto en el Callao. Una guerra entre pandillas vinculadas a mafias de Construcción Civil dejó como saldo tres muertos y un herido. Los fallecidos estaban vinculados a peligrosas organizaciones chalacas dedicadas a cobrar cupos a empresas constructoras. César Flores Arotoma (22), miembro de 'Los Malditos de Castilla’; Jhonatan Castillo Vildoso, de 'Los Feroces de Atahualpa’, y el adolescente M.T.F. (17) fueron las víctimas. La Policía inició diversos operativos en las calles chalacas y logró capturar a varios delincuentes. Pero esta no es la única zona peligrosa. En el sur de Lima –específicamente en Asia– existe un gremio que no permite edificación alguna si no se contrata al 100% de sus agremiados. En Pisco ha ocurrido una situación similar. Fuentes del Ministerio de Vivienda confirmaron que la reconstrucción del colegio San Martín, uno de los centros educativos más emblemáticos de la ciudad, no ha sido posible debido a disputas entre los gremios. Lo mismo sucede con otros trabajos en Chimbote. Péndola sostiene que los enfrentamientos son cotidianos y que solo se conocen aquellos que son reportados por los medios de comunicación. EN AUMENTO. El auge de la construcción que se ha producido en estos dos últimos años también ha incrementado los niveles de violencia. El general (r) Eduardo Pérez Rocha, secretario técnico del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (Conasec) y ex director de la PNP, dice que el número de mafias también ha aumentado. Además de Lima, el Callao, Chimbote e Ica, estas organizaciones también se encuentran en Trujillo y en Chiclayo, donde vienen sembrando el terror entre la población. Según Pérez Rocha, detrás de las bandas están peligrosos delincuentes como Jacinto Aucayari Bellido. Otro que estaría involucrado en este tema, de acuerdo con el representante de la Conasec, es Vicente Aponte Núñez. El Ministerio del Interior viene trabajando, junto con Capeco y con otras organizaciones, una solución a este terrible problema que, de continuar como está, se podría escapar de las manos de las autoridades y generar mayor terror.