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Examine su desarrollo (5)

2010/01/05
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La etapa genital comienza con la adolescencia. Es el último período significativo del desarrollo de la personalidad. Contiene caracteres de las anteriores etapas y es, de por sí, un eje de totalización corporal, donde el joven empieza a mirarse y a mirar el mundo de manera diferente. La sexualidad deja de ser rudimentaria y centrada en el propio sujeto para caminar desde un sexo por placer hasta relaciones románticas íntimas con el objeto de reproducción. También se compromete con otros y disfruta de amar a los demás; empieza a pensar en la carrera a seguir o en el trabajo a desarrollar. Emilio, de 39 años –como muchos–, no pudo alcanzar la etapa genital. Llega a la consulta acompañado de su hermana Desiré (25), quien se encuentra ostensiblemente deprimida. Ansioso, dice: “Toda mi preocupación son mis hermanos. Desde que murió mi padre –tenía yo 14 años– asumí la dirección de la familia por ser el mayor. Soy soltero porque no encuentro la mujer apropiada, ninguna llena los requisitos que quiero. Ya casé a mi hermana mayor, pero me faltan todavía las dos menores. Ahora le voy a decir lo que le pasa a mi hermana, porque yo sé todo lo que ella tiene...”. Emilio quedó fijado a la etapa anterior-fálica. No pudo pasar bien el puente fundamental –complejo de Edipo–. Ha asumido inconscientemente el rol de padre. No puede acercarse a una mujer para integrarse afectivamente con ella. Está casado con su madre. Carencias afectivas hacen que el sujeto quede fijado a etapas anteriores, donde regresa cuando la tensión se eleva y se torna inmanejable e intolerable. La madre de Emilio, quien sufría depresiones, al quedar viuda no pudo asumir el rol de jefa de la familia. Permitió que Emilio desempeñara el papel de padre y esposo –con el que sueña todo niño–.