Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
Tenemos un libro con una dedicatoria, que le obsequió a Antauro Humala, días previos a los conflictos en el sur. Sí, es cierto, yo sabía que había mucha gente que estaba en Sicuani, en Andahuaylas, ligada a Antauro. Su familia me había visitado para pedirme apoyo médico porque estaba muy mal de salud. Me agradeció con una carta y le pedí que me ayudara a pacificar el país. ¿Ese apoyo fue fundamental para bajar las aguas en el sur? Sí, porque allá los etnocaceristas son un grupo radical considerable. Llovieron menos piedras. ¿El apoyo de Humala fue al Ejecutivo o a Simon? Fue al Ejecutivo, yo no le hablé en mi nombre sino del país. Le dije: “Mira, esta situación nos conduce a una gobernabilidad terrible, tú hablas de los pobres, y si el Gobierno asume medidas duras, va a haber muchísimo costo social, te invoco que me ayudes”. ¿No es contradictorio que, por un lado, usted cuestione a Ollanta y, por el otro, acuda a Antauro? Ollanta es un hombre ambicioso, solo calcula su interés personal. Antauro le está rindiendo cuentas a la ley y, como una reivindicación, ayuda. Al que ayuda al país hay que ponerle el puente. Si a mí me ayudaron a lograr la tranquilidad en el país, no me arrepiento de ello. Es paradójico: quien lo ayudó con la gobernabilidad en el sur es visto como violentista por el Gobierno. Así es, es paradójico… Él me ayudó muchísimo a conseguir la paz social en el sur.