Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
Echarle una mirada a la cartelera comercial limeña suele ser un acto sadomasoquista, cuando no deprimente. Pero hay paliativos. La segunda edición del festival Al Este de Lima, especializado en películas del centro y del este de Europa, empieza hoy con la participación de Austria, Eslovaquia, Estonia, Hungría, Polonia, República Checa, Rumanía y Rusia. Dentro del paquete de 15 cintas incluidas en la programación figura Import-Export, del austríaco Uldrich Seidl, cineasta más acostumbrado al documental, pero cuyo valioso primer largo de ficción, Días perros, dejó una serie de sentimientos encontrados. Si en Días perros se retrataba a ciudadanos vieneses sumidos en un tedio avasallador que tenía en lo mórbido una vía de escape, en Import-Export (título con una connotación sarcástica) el interés radica más en la problemática social del desempleo en el supuesto mundo feliz del progreso económico. Olga es una enfermera que abandona Ucrania para acabar laborando en un centro geriátrico en Austria, nación de Paul, quien –ante la falta de trabajo en su país– tiene que ganarse algunos euros repartiendo viejos tragamonedas en un viaje que lo llevará hasta Ucrania. Hay cierta línea de conexión con los hermanos Dardenne, pero Seidl es más cáustico y menos propenso a darles a sus personajes una esperanza de redención moral, subrayando sus conflictos de conciencia sin renunciar por ello a una mirada crítica sobre el contexto actual y su país, que no queda bien parado, por cierto. URBANO ATROZ. Olga y Paul buscan algo de bienestar, pero no sobrepasan sus capacidades límite en trances de resonancias heroicas, como lo hace la Lorna de los Dardenne. Ellos solo son los engranajes más pequeños de un sistema que apenas les presta atención. Si con los Dardenne el mundo tenía aún algo de pequeña ilusión, y el acercamiento a los personajes era más visceral con la cámara en mano, en Seidl la impersonalidad, alienación y tensiones raciales a las que se ha llegado –filmadas con una cámara estática– parecen ser insalvables, coronadas por una ausencia absoluta de calidez entre los hombres. ¿Tan mal estamos?