Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
Elizabeth me escribe desde Ica. Su hijo nació sano, el 21 de diciembre pasado, en un hospital del Estado. Tuvo un problema de estrés respiratorio, pero salió adelante. Sin embargo, se quedó tres días más en la incubadora. Elizabeth me cuenta que las enfermeras la botaban de la Unidad de Cuidados Intensivos cuando quería dar de lactar a su bebé. Pero ella logró entrar y ver cómo se había infiltrado el suero en el brazo de su niño, poniéndolo como una pelota. Mientras su bebé gemía de dolor, a escondidas pudo leer la historia. El recién nacido había adquirido una celulitis tipo 2. Le impidieron llevarlo a otro hospital. Lo rellenaron de antibióticos y le causaron una hemorragia digestiva. El niño no sobrevivió. Pero a Elizabeth le faltaba soportar un dolor más. El médico la obligó a firmar un documento que libraba de toda responsabilidad al personal del hospital. “Si no, no te entrego el cuerpo de tu hijo”, le dijo, “y lo mando para que le abran la cabeza”. Elizabeth, en la ignorancia de no saber qué es una autopsia, firmó todo. Me escribe porque logró sacar la historia clínica y quiere saber qué puede hacer. Yo también quisiera saberlo. Gloria es una buena maestra contratada por el Estado que aprobó con 15.20 su evaluación y tenía derecho a postular a un nombramiento. Se presentó a un colegio de Sechura, en Piura, obteniendo como puntaje 89.50 ante la comisión evaluadora. Ganó el concurso. Lamentablemente para ella, la otra concursante presentó un reclamo fuera de plazo. Así, se anuló toda la experiencia laboral de Gloria por el increíble requerimiento de no haber presentado sus talones de cheque de pagos (del propio Estado), requisito que ella misma había consultado por escrito a la comisión y que esta había desestimado. ¿Por qué perdió la plaza en realidad? Porque la otra concursante contaba con la presión de un funcionario de la DREP Piura que, todo el mundo sabe, es su amante. Su carta está llena de datos muy concretos sobre irregularidades imposibles de inventar. Ella quiere una reconsideración de su caso, y hace un mes que la presentó a la DREP. Nadie le contesta y ella quiere una respuesta. Me encantaría conocerla. Hilmer me escribe desde Camaná. Hace 22 años que trabaja para el Ministerio de Salud bajo la categoría de servicios no personales; 22 años sin ningún derecho laboral. Cree que la nueva ley para los SNP es solo un cambio de nombre. Nadie le ha explicado cuáles son los nuevos beneficios. Me dice “me parece que tengo todo el derecho y potestad de decirle al ministro de Salud ¿cuántos años más voy a esperar para el nombramiento?”. Buena pregunta, Hilmer, buena pregunta.