Opinión | Dom. 01 nov '09

Este partido no se juega en Internet

Autor: Marco Sifuentes
En Facebook la convocatoria tuvo 1,061 invitados confirmados. Al evento real los asistentes pasaban, con suerte, del centenar. La absurda muerte de María Paola Vargas Ortiz, como tantas otras causas, dio la apariencia on line de ser un movimiento ciudadano decidido a cambiar las cosas y terminó, una vez más, como otro saludo a la bandera.

Por si alguno todavía ignora la historia: La tarde del sábado pasado, María Paola una contadora de 25 años, se despidió de su padre y salió de su casa de San Borja. Tomó una combi tipo coaster rumbo a una fiesta en La Molina. Unas cuadras más allá, a la altura del Jockey Plaza, hizo lo mismo una veintena de barristas de la Trinchera Norte que se dirigía al Estadio Monumental. En circunstancias que la Policía aún no determina, María Paola fue arrojada brutalmente del vehículo y se golpeó la cabeza contra el pavimento. Nadie la socorrió. Al día siguiente, el domingo a las 9 de la noche, la joven contadora murió en el hospital Almenara.
Inmediatamente se desató una oleada de indignación en Internet, que pronto se trasladó a la prensa. Los comentarios en blogs, webs y redes sociales eran de indignación generalizada. En Twitter el tema se puede encontrar bajo la invocación #paolajusticia. La dirección www.paolajusticia.com te lleva a un grupo de Facebook llamado “Paremos la violencia de las barras bravas” de casi 30 mil integrantes. Los inscritos en este grupo fueron invitados a un plantón este viernes por la noche frente al Poder Judicial para protestar por el trato suave que reciben los delincuentes fanáticos del fútbol (de hecho, los asesinos de María Paola solo recibirían entre cuatro y ocho años de prisión).

Más de mil personas hicieron clic en la opción “Asistiré” del evento convocado. Los medios tomaron esto como un síntoma de que algo grande podría estarse gestando contra las hordas que llenan los estadios. Sin embargo, el plantón, por demás emotivo, no tuvo la asistencia esperada.

Para tratar de entender por qué, quizás sea bueno mirar al enemigo. Al otro bando. A los malos de la historia, los barristas. Por suerte, ahora no hay necesidad de jugarse la vida para juntarse con ellos. Gracias a You Tube (o Yv Tvbe, como dicen los aliancistas) ahora usted, desde la comodidad de su hogar, puede caminar junto con los hinchas más idiotizados por las calles aledañas a los estadios, romper lunas, paletear chicas, aventarse piedrones, corretear al enemigo y cantar sus victorias en la calle (a falta de victorias en la cancha). Todo está grabado y subido al popular portal de videos.

Las palabras claves para buscarlas suelen ser “correteando”, “guerreo”, “terror”, “gayinas”, “cagones”. Existen decenas, quizás un centenar, de canales de You Tube generados por barristas, como el veterano “pveblogronepl” (aliancistas) o el activo “teluricosucrema” (de la U). Algunos de esos videos pasan fácilmente las cien mil visitas.

La temática es diversa. Los que tienen como título alguna variación de “Tomando las calles” suelen tratar de la invasión de territorio enemigo por los victoriosos hinchas. Usualmente se escucha alguna expresión tipo “mira como reviento tu casa, gallinita” que precede la rotura de ventanas. También graban las alucinantes fiestas por los aniversarios de sus barras, sin empacho alguno en mostrar los fiesteros rostros de todos sus integrantes. Hay un par por ahí dedicados a los compañeros caídos en batalla (tomándose fotos al lado de la tumba del amigo). Los “correteando” son el registro de enfrentamiento, usualmente a pedradas, entre bandos enemigos, con expresiones del tipo “¡a la carga!” o “¡no se rindan!” que –en las voces todavía agudas de los barristas– dan la sensación de que se trata de niños jugando a la guerrita, en vez de los jóvenes con el futuro negado que son.

¿Por qué los barristas suben a Internet todo este registro audiovisual incriminante? Porque para ellos es normal. No pasa nada: es lo cotidiano. Nadie los sanciona por eso. Viven en la impunidad absoluta. Mientras no exista una real conciencia de que esto debe parar, mientras los sociólogos con corazoncito futbolero sigan jugando de perdonavidas, mientras otros crean que el servicio militar es la panacea para chicos sin oportunidades, mientras los demás creamos que apretar un link en Facebook es suficiente compromiso ciudadano, más Marías Paolas serán aventadas de más coasters. Como diría el cántico: lo pongo en You Tube y qué chucha va a pasar.

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