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Estado, mi querido Estado...

2008/09/29
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El día de hoy debe darse a conocer el programa de rescate negociado por demócratas y republicanos en Washington, para afrontar la más grave crisis del sistema capitalista desde 1929. La crisis comenzó en el sistema de crédito hipotecario y en pocos días se extendió a la banca de inversión y a las empresas de seguros. Se ha producido ahora el colapso de la Washington Mutual Inc., la mayor caja de ahorros de los Estados Unidos; una quiebra que los analistas del The New York Times califican como, “por mucho el mayor colapso bancario en la historia de EE.UU.”, que ha provocado la intervención estatal y la venta del grueso de sus operaciones a J.P. Morgan Chase & Co. El rollo neoliberal comparte el colapso. La necesidad de una intervención del Estado ha sido planteada hasta por George W. Bush y –aun más enérgicamente– por el secretario del Tesoro, Henry Paulson. Durante una audiencia ante el Comité Bancario del Senado, Paulson sostuvo que las medidas que demanda representan una intervención del gobierno en áreas celosamente protegidas por el sector privado. “Nunca he sido partidario del intervencionismo estatal, pero creo que tenemos una situación sin precedentes que requiere medidas sin precedentes… No existe ninguna forma de estabilizar los mercados que no sea la intervención estatal” (Kara Scanell, Phred Dvorak, Joann Lublin y Elizabeth Williamson: “La crisis financiera reconfigura la relación entre Washington y el sector privado”, The New York Times, 25 de setiembre de 2008). A estas alturas el problema es quién paga la factura, y ya sabemos en quién están pensando. El efecto ha sido traer al piso la credibilidad de los Estados Unidos y de los programas de liberalización que promueve (Jason Dean, Marcus Walker, John Lyons y Chip Cummins: “La crisis financiera augura una caída de la influencia de EE.UU.”, The New York Times, 25 de setiembre de 2008). El mea culpa alcanza al Fondo Monetario Internacional (FMI). Dominique Strauss-Kahn, su director, planteó, en declaraciones al Financial Times de Londres (27 de setiembre de 2008), la necesidad de convocar al Estado para afrontar la crisis económica: “Realmente, pienso que la necesidad de una intervención pública se está volviendo más evidente”. Según Strauss-Kahn, este no es un problema de los Estados Unidos: “la crisis es global”. Asimismo, cree que es iluso esperar que la China e India puedan mantenerse por encima de la previsible recesión que se viene: “La llamada teoría de la desconexión es totalmente engañosa”. La crisis debe, pues, afectar a los países 'en desarrollo’. Veremos qué dicen nuestros neoliberales.