Además:

Esta vez votamos todos

2008/11/07
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El 11 de setiembre del 2001, el atroz atentado a las Torres Gemelas que estremeció al mundo, marcaba el verdadero inicio del siglo XXI. Al día siguiente, Le Monde, en Francia, titulaba a todo lo ancho de su portada: Nous sommes tous Américains (Todos somos americanos), resumiendo la identificación de la mayor parte del planeta con los Estados Unidos ante tan brutal acción. Quedará para los historiadores analizar, más a profundidad, cómo George W. Bush logró lo imposible; a saber, que ese momento de empatía y solidaridad con el agredido se transformara en la época de peor aislamiento y rechazo a los Estados Unidos en toda su historia. No ha habido lugar del mundo al que Bush haya ido en los últimos años, donde no haya sido recibido con desconfianza, desdén y con protestas callejeras. Quizás por eso fue tan significativo que, hace pocos meses, cuando Obama de gira en Europa (luego de las primarias en las que enfrentó a Hillary y ya como candidato demócrata) fuese aclamado en Berlín por cientos de miles de alemanes, como si fuese una estrella de rock. Y no solo allí. La semana pasada, The Economist terminó el ejercicio de consolidar las encuestas de opinión de la mayoría de los países del planeta y ver por quién habrían votado. Obama arrasó en virtualmente todos los países del globo, y McCain solo logró ganar, ajustadamente, en Irak, Congo y Argelia. Los norteamericanos coincidieron esta vez plenamente con la sensibilidad del mundo, y lo hicieron sacando a la luz sus mejores tradiciones. Como se ha dicho tanto, el que hayan elegido a un afroamericano es ya una revolución; pero quizás no se ha destacado lo suficiente el tremendo significado de que hayan votado por un hombre de padre musulmán y cuyo nombre –Barack Hussein Obama– evoca tan fácilmente a los de Osama bin Laden y Saddam Hussein. (Aprovechando aquello, en la campaña lo acusaron de ser antiamericano, musulmán encubierto y socialista). Es verdad que una parte del voto por Obama tiene que ver con el rechazo a Bush, agudizado en las últimas semanas por el desastre económico que sumó a los otros de su gestión. Pero no ha sido solo, ni principalmente, un voto negativo. Los récords históricos de asistencia y el desborde de alegría luego de conocidos los resultados son testimonio de cómo Obama logró despertar la esperanza de cambio en las grandes mayorías; principalmente entre los jóvenes, de todas las razas y todas las clases sociales. Tremenda responsabilidad la que los norteamericanos y el mundo han puesto sobre los hombros del presidente Barack Obama.