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Espacio de crianza: Alcachofas y lechugas

2009/06/28
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¿ Dónde reside la identidad de un ser humano? ¿Dónde se encuentra su esencia? ¿Cómo llegar a lo que verdaderamente define a una persona? Es algo que muchas veces decimos querer mostrar al resto para que vean lo buenos o capaces que somos, otras deseamos ocultarlo para que no interfiera con nuestros designios. En uno u otro caso, se trata de un valor especial, protegido, que, nos gusta pensar, es o sería apreciado. Pero también es algo que nos inquieta, sobre lo que podemos dudar, que, a veces, preferimos maquillar, vale decir, en ocasiones tememos podría disgustar o debilitarnos. La idea misma de que nuestro ser tiene un núcleo que está más allá de la mirada ingenua, que requiere exploración, que debe ser descubierto, al que se puede acceder con cierto esfuerzo, que demanda una clave secreta que no todos tienen, es central en nuestro comercio con el mundo. Define un adentro y un afuera, lo que se ve y lo que realmente es, entre otras categorías. tanto las personas en general, como los especialistas de la mente humana, pero también los artistas y los escritores, tratamos de establecer puentes entre esos dos espacios, en nosotros mismos así como en los demás, con el fin de conocer mejor la naturaleza humana, interpretar intenciones, ganar posiciones, obtener beneficios y reducir riesgos. ¿Pero qué es más importante, lo de fuera, lo que se ve, o lo que está dentro y es, por lo menos por un tiempo, invisible? La respuesta no es fácil. Por ejemplo, en el caso de la lechuga nos quedamos con el exterior, que es lo que alimenta y forma parte de nuestros manjares. Pero nos deshacemos de lo que está dentro. En el caso de la alcachofa lo contrario es verdad. Las hojas que están en el exterior tienen poco para saciar nuestro hambre y, además, muestran erizadas púas que hieren y defienden lo que está en el interior, digamos, lo que buscamos: el corazón, que alimenta y satisface. pero, si somos curiosos, vamos a encontrar que también el corazón de la lechuga y las hojas de la alcachofa tienen utilidad y pueden servir a propósitos varios, como, por ejemplo, hacer tizanas, entre otros. En realidad los individuos somos una unidad. Una suerte de mezcla de lechuga y alcachofa, en la que el corazón y el exterior interactúan y no deben ser desechados de manera automática. Ni puro corazón ni pura hoja, las personas tenemos mucho que ofrecer, tanto por fuera como por dentro.