Además:

Un escándalo que puede tumbar al gabinete

2008/10/09
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Tras el escándalo político y moral por los audios que comprometen a dos conocidos militantes apristas en actos de corrupción y tráfico de influencias, para beneficiar a una empresa noruega que obtuvo lotes para la exploración de petróleo, la reacción del presidente García y del premier Del Castillo ha sido inmediata. Se expulsó del partido a ambos personajes, se destituyó al que integraba el directorio de Perupetro, entidad que adjudicó los lotes; se les denunció penalmente y dictó orden judicial de captura; se suspendió la adjudicación concedida. Se aceptó, también, la renuncia del presidente de Petroperú, empresa que formó consorcio con la noruega Discover, y la del ministro de Energía y Minas, seguramente para indicar que era el responsable político por la designación del destituido directivo. Pero estas medidas no acabaron con la crisis. Está confirmado que los empresarios extranjeros involucrados sostuvieron reuniones con el premier Del Castillo, estuvieron en Palacio de Gobierno con el presidente y tuvieron contacto con altas autoridades. El cuestionamiento se extiende ahora al premier y compromete la continuidad del gabinete ministerial. El Congreso ha creado una comisión que investigará el suceso y todos los contratos suscritos por Perupetro; se ha planteado una moción de interpelación y otra de censura contra el gabinete, con un número de firmas de parlamentarios que permitiría lograr su caída. Los días de este gabinete parecen haber llegado a su fin, por la crisis y el desgaste acumulado. La continuidad del ministro de Salud resulta irreconciliable con los médicos en huelga; el ministro de Trabajo acaba de renunciar discrepando con una medida en perjuicio de su sector; el ministro de Energía y Minas también ha renunciado y el premier está en entredicho. No creo ya posible hacer durar al gabinete, como quería el Gobierno, hasta fin de año o luego de la cita de APEC. El problema del presidente será encontrar un nuevo premier que inspire confianza política a la opinión pública. ¿Si los concursos de lotes petroleros son transparentes y técnicos, para qué una empresa postora recurre a un operador del partido de gobierno, quien, a pesar de sus antecedentes, se exhibe en reuniones con autoridades del sector y contrata a un funcionario del directorio de la entidad adjudicataria para que realice gestiones? ¿A cambio de qué Petroperú se asoció con una empresa sin mayores merecimientos y con esta conducta? Veremos si se trata de un caso de corrupción detectado y sancionado, o si solo es el hilo de una madeja que compromete a otros altos funcionarios del Gobierno.