Además:

Eric Rohmer o la música de imágenes

2010/01/14

Uno de los más famosos cineastas de la Nueva Ola francesa murió el domingo, a los 89 años.

Compartir

Los comentarios ante la muerte de Eric Rohmer (1920-2010) coinciden: se extrañará su mirada prístina, su claridad expositiva, su cámara tranquila y sus historias sencillas con engañosa apariencia de monotonía. Una forma de hacer cine que nunca abandonó en casi 60 años de trayectoria fílmica en la que –distinción de unos pocos, y más en su caso si se tiene en cuenta que dirigió unas 50 películas– escasean los bodrios. PASIÓN Y AUSTERIDAD. Sus detractores consideran a su cine un ejercicio del aburrimiento, escandalizados por esa 'falta de evolución’ entre una película y la siguiente. Casi los mismos planos, apenas variación en el montaje, un estilo de actuación teatral y verborreica, la misma iluminación. Y, sin embargo, la obra de Rohmer se radicaliza al persistir en la imagen como herramienta de visualización del presente. Es decir, la narración en presente, ambientada en el siglo XX o el XIX, suele reservar a los personajes la posibilidad de la evocación, pero a través de la palabra –esta, según el propio cineasta, pone en tela de juicio la 'verdad’ en sus películas–. No hay saltos al pasado en el cine de Rohmer. Él alguna vez comentó: “La imagen del cine es el presente, porque la cámara no puede examinar los detalles que uno no ve. Desde el punto de vista filosófico, soy contrario a la expresión del pasado en el cine. Me interesa mucho más tratar de visualizar lo invisible a través de lo visible, que tratar en vano de visualizar lo invisible. El pasado no se puede ver y, para mí, tampoco se puede filmar”. Y por esa insistencia en el presente es que se aboca a filmar lo que hay. La lluvia que cae en las escenas de sus películas no es artificial –las resonancias ambientales son importantes en las cintas de Rohmer y, en cambio, la música está normalmente ausente pues esta, para el director, empobrece a la imagen; de allí esa idea de que el cine es música, pero de imágenes–, y si hay que filmar el fenómeno del 'rayo verde’ en el instante preciso, se hace. Sus decenas de películas, agrupadas en 'Comedias y proverbios’, 'Cuentos morales’, 'Cuentos de las cuatro estaciones’ y más, perfilan un cuadro general sobre la complejidad de la conducta humana trabajado con un apasionamiento juvenil y goce de la austeridad. Pero Eric Rohmer, el artista mayor, no volverá a rodar un plano más.