Además:

Entre la luz y las tinieblas

2008/10/11
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Imagine usted que llega a los restos de un desastre en la más absoluta oscuridad. Usted sabe que allí hay algo terrible, pero no puede verlo. De pronto, alguien dispara una bengala y usted tiene unos minutos para ver la magnitud del siniestro. Ante esto ¿cuál es la primera medida que debe tomar? ¿No sería lo lógico tomar inmediata nota de los daños? ¿Ayudar a los heridos? ¿Pedir ayuda y alertar antes que todo se oscurezca de nuevo? En el Perú de esta semana, aunque no lo crea, la medida más importante es preguntarse ¿quién disparo la bengala? Inútil esfuerzo de aquellos que, o tienen temor porque saben que son cómplices o quieren desviar, por razones desconocidas, la atención del público. Sin embargo, en lo sustantivo ¿qué ilumino la bengala? Probó de manera fehaciente que hay una forma de hacer negocios con el Estado que es delictiva y propia del mercantilismo más dañino para una economía libre. Cuando alguien pretende presionar para obtener una ventaja, aun cuando su propósito no se logre, destruye la igualdad de condiciones que debe tener todo aquel que se acerca al Estado. Aquí hay negocios que se logran por un contacto “aceitado”. Frente a esto hay medidas que tomar y legislación existente que aplicar para prevenir al Estado de prácticas tan extendidas como nefastas para nuestra supuesta estabilidad económica, esa que con tanto entusiasmo venden a todos los empresarios que piden una cita en Palacio de Gobierno. ¿Qué estabilidad puede ofrecer un régimen que convive con la trampa? ¿Puede probarse con lo oído que los ministros del renunciante gabinete Del Castillo están comprometidos? No. A pesar de que los detenidos son apristas que se jactan de influir en las decisiones de los ministros apristas, en el periodismo la especulación no puede fundamentar una acusación bajo el riesgo de ser difamatoria y traer abajo una investigación sólida. En rigor, y por ahora, solo puede probarse que Rómulo León Alegría utilizó a un funcionario público, Alberto Quimper, para obtener ventajas para un cliente particular. Para ello se valieron de terceros en distintos niveles del gobierno. Sin embargo, hay suficientes indicios para investigar las oscuras relaciones de estos sujetos con otros personajes mencionados así como presumir que todavía hay material desconocido. Ahí estará concentrado el trabajo periodístico anticorrupción en los próximos meses. Mientras tanto para los desconfiados en todo, les recuerdo estos versos de Vallejo. “Confianza en el anteojo, no en el ojo; en la escalera, nunca en el peldaño; en el ala, no en el ave; y en ti solo, en ti solo, en ti solo”.