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Las enseñanzas del 'Pollo Anaya'

2008/09/07
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Tenemos congresistas extraordinarios. Hacen cada cosa y la justifican de tal manera, que no queda sino admirarlos por su capacidad de contribuir al (mal) humor nacional. En los últimos dos meses la competencia ha sido dura, pero el que realmente ha conquistado a la gente es el ya famoso 'pollo Anaya’, quien, según las denuncias de Canal 4, entre varias otras perlas falsificaba facturas en una pequeña pollería del barrio para embolsicarse sus gastos operativos. (¿El único caso? ¡Pongan fecha para el informe de auditoría!) Aunque con este Congreso nunca se sabe –esta semana apristas y fujimoristas han protegido a Sucari– el 'pollo Anaya’ debiera ser desaforado en pocos días más. Aún así, no desaprovechemos su fugaz paso por la fama para sacar lecciones sobre temas importantes. En primer lugar, Anaya es un ejemplo de los daños que ocasionan los 'outsiders’ (de cualquier signo) a la política. En este caso, Ollanta Humala, quien sin experiencia alguna se creyó predestinado para llegar a la Presidencia y sin escalas previas. Por supuesto que no tenía ni la más mínima estructura política que soporte una popularidad, trabajosamente labrada para él por su hermano Antauro, ya por entonces preso en Piedras Gordas. Pero no tuvo que buscar mucho, por allí apareció UPP, un cascarón vacío pero con inscripción con el que casi gana la Presidencia y con el que consiguió la mayor bancada del Congreso. ¿Quiénes formaban sus listas? Probablemente ni lo llegó a saber bien. No había tiempo para pensar en pequeñeces. Pues ahora estamos pagando las consecuencias. Si bien todas las bancadas han aportado a que este Congreso sea el peor que hemos tenido, los congresistas que llegaron con UPP, (con algunas excepciones, por supuesto) han logrado superar a sus rivales en transfuguismo, fraccionalismo, inconductas y delitos. En segundo lugar, Anaya es una clase magistral del porqué hay que eliminar, sí o sí, el perverso voto preferencial. Anaya no es congresista por su “arrastre de masas”. Obtuvo 12,383 votos preferenciales (menos del 2% de los electores de Áncash). Entró al Congreso por Humala y porque obtuvo algunos votos preferenciales más que sus colegas de “partido”. ¿Cómo se consiguen los preferenciales? Imponiéndose a los de su propia lista a cualquier costo: fortunas en publicidad personal, ofreciendo prebendas y, en algunos casos, hasta acomodando los resultados en mesa. Además de que el voto preferencial destroza la posibilidad de construir verdaderos partidos, se han visto ya muchos ejemplos de cómo algunos de los que consiguen llegar buscan recuperar rápidamente su “inversión”. En tercer lugar, pero no menos importante, Anaya nos enseña cómo funciona hoy el clientelismo en el Congreso. Nada menos que tres de sus hijos han logrado trabajo en estos años en la administración aprista. A su vez, Anaya es parte de los parlamentarios de UPP que ahora votan regularmente con el Apra. ¿Coincidencia? Más allá de la buena voluntad y de los intentos de algunos de sus miembros por hacer algo dramático que revierta la actual tendencia, creo que este Congreso no tiene remedio. No veo cómo se produzcan, a estas alturas, cambios para recuperar la estima de la opinión pública. El único legado positivo que podrían dejar sería que se la jueguen por un conjunto de reformas políticas que ayuden a que el próximo Congreso sea algo mejor.