Domingo 27 de mayo del 2012 | 22°
Si bien se esperaba un mensaje presidencial que tuviera menos de visión y más de inventario, abrigábamos la esperanza de escuchar algo más de lo que hará en su último año. Al final, las propuestas fueron muy escasas y dio la impresión de que ya había terminado su mandato. En todo caso, dentro de lo poco que propuso, es un acierto tomar al toro del gas por las astas y evitar que ese tema lo conviertan los antisistema en su caballo de batalla. Cuanto antes debe renegociar las regalías de exportación para desinflar un globo de aire caliente que amenaza con enturbiar el proceso electoral. En realidad, entre la capacidad hidroeléctrica y el gas de Camisea, nuestro país tiene una matriz energética privilegiada. Lo que tenemos que hacer es desarrollar al máximo la industria del gas quitándole el lastre que significa esta politización con la renegociación y atrayendo más empresas a la exploración para aumentar eventualmente las reservas. Asimismo, también fue muy acertado el cerrar, de una vez por todas, el lamentable capítulo de Doe Run. La decisión presidencial de quitarle la licencia por incumplimiento de sus obligaciones debe de asegurar que los funcionarios a cargo sientan respaldo para no seguir extendiendo la agonía en este caso. Ahora el Estado debe apoyar la reconversión laboral de los trabajadores y también cumplir un rol promotor con los acreedores para determinar si el hecho de retomar la operación tiene alguna viabilidad. Por otro lado, pese a que no realizó ninguna propuesta, la crítica presidencial al improvisado proceso de regionalización, que se está transformando en una departamentalización con amplios recursos y burocracia, debería servir para que los candidatos el próximo año afinen sus sugerencias para mejorarlo. La regionalización va a cumplir ocho años y es poco lo que se ha avanzado. Es claro que el esquema original estuvo equivocado, pero también es evidente que todas las regiones se quieren mantener independientes. Habría que explorar un tratamiento diferenciado entre los temas económicos de las regiones que tienen más urgencia de ser agrupadas dejando por ahora lo político de lado. Finalmente, en seguridad ciudadana y lucha contra la corrupción hubo un mea culpa pero sin propuestas de solución. Quizá debió reflexionar cómo ambas deficiencias se hubieran corregido con una reforma del estado, la cual ha sido la gran ausente de su mandato.