Domingo 27 de mayo del 2012 | 22°
El libro de la psicóloga y sexóloga argentina Sandra Lustgarten me recordó la reciente charla con una amiga. “Nuestra relación es únicamente sexual”, le dijo ella a él. Y siguieron disfrutándose sin ataduras. Al cabo de unos meses, él llegó al departamento diciendo que estaba enamorado. Sorpresa. Ella no se lo cree y no le importa mucho. El amor no estaba en sus planes. Ella lo tiene clarísimo (al menos, así lo parece). Él está enojado y desfallece enamorado, confuso, herido (al menos, sí lo demuestra). Mi amiga explica así su determinación: “No es que solo quiera sexo en esta vida. Lo que pasa es que me plantee la relación así, y estoy muy metida en mis cosas profesionales, no quiero una relación, no quiero casarme, no quiero un compromiso que me impida cumplir mis objetivos profesionales”. Edad: 30 años. Puede ser que tenga razón. Sandra Lustgarten acaba de presentar Ellas quieren sexo y ellos amor (Editorial El Aleph), un polémico libro que se sostiene en esta frase: “La mujer ha escalado puestos en el trabajo, en la familia y, también, en la cama”. En entrevista para Infobae, la psicóloga-sexóloga –toda una femme fatale, como lo muestran sus fotos en Facebook– refiere que la mujer ha vencido temores, angustias, fantasías, mitos y prejuicios para priorizar sus deseos sexuales. Ahora –enfatiza– están reconocidas como mejores amantes. Y vale la pena aclarar que el término amante es mucho más amplio que el de 'trampa’, como habitualmente se categoriza. Para Lustgarten, la mujer se ha rebelado a la anorgasmia y a las disfunciones sexuales que en otro tiempo podían haberla acompañado hasta su muerte. Hoy tiene claro que la satisfacción sexual es necesaria para su plenitud. La especialista habla de una mujer 'más sexualizada’: “Las mujeres exigen una vida sexual activa. Y los hombres abogan más por la mujer que tenían antes. Por eso, ahora se tienen que enfrentar con sus dificultades: eso les produce más temor que deseos, se replantean su virilidad”. La también autora de un blog de sexo en Infobae advierte que está de moda ser infiel. Se trata, sin duda, de “uno de los problemas más graves de la vida en pareja”. La fuente de Lustgarten: los cientos de pacientes que han pasado por su consultorio. La frase “Si con este no funciona en la cama no salgo más” está en boca de las damas. Ellas deciden su vida en función de una calidad sexual satisfactoria. Entiendo que Lustgarten se refiere a una nueva mujer, que quizás no se parece en nada a nuestras mamás o tías. Y pienso también que todavía hay féminas soportando una vida sexual aburrida y dolorosa. La mujer que Lustgarten descubre no es de sexo débil. Padece decepciones amorosas, pero en algunas circunstancias es racional y práctica, capaz de decir: “Hasta aquí llegué con el sufrimiento”. A propósito del libro que, por ahora, solo se puede encontrar en la Argentina, hablé con ciertas amigas-colegas para esta columna. Aquí sus desenfadadas y muy íntimas confesiones. La señora Bella: “Mi marido es un desastre en la cama, un tipo que cree que todo lo hace bien, que no sabe de caricias ni de atenciones. Un día decidí ser infiel. Me puse regia y me largué a una discoteca. Tuve sexo con un chico de 20 años. Yo he cumplido 35. La experiencia fue fenomenal. Pero pensé que nunca más lo haría, que era una travesura, una pequeña venganza. Hoy estoy en una relación paralela, no me siento enamorada, aunque sí muy complacida, engreída y sin cargo de conciencia. Le he dicho que es solo sexo. No sé qué pase luego. ¿Mi marido? Sigue mirando televisión”. Señorita 40: “Soy divorciada. Y no he encontrado a un hombre que me haga feliz. Yo no soy de las que quiere solo sexo. Deseo sentirme querida, amada. ¿Dónde estará ese hombre? ¿Existe ese hombre? ¿El problema soy yo? Tengo un amigo 'cariñoso’ o amigo con derechos, como dicen. Mi futuro es incierto, intento vivir al máximo”. Señora Roxy: “Estoy casada hace diez años. El sexo es cada vez más esporádico, pese a que ninguno ha pasado las cuatro décadas. Todo se ha enfriado, y a veces creo que ya no somos compatibles. Pero el amor nos sigue uniendo. Ni siquiera pasa por mi cabeza ser infiel. Me conformo con tener una familia, un marido responsable y dos hijos maravillosos. El sexo nunca fue importante para mí”. Señora Liberal: “Luego de tres fracasos amorosos, lo último que quiero en este momento es una relación estable. Estoy en aventuras, relaciones muy breves y disfrutando de la vida. Tengo 33 años. No quiero llegar a los 40 pensando que los hombres no sirven para nada. Creo que este es un proceso de búsqueda. Quiero vivirlo intensamente”. Señorita A.30: “A los 29 años, una busca un hombre que le brinde protección, fidelidad y buen sexo. Me falta encontrar en mi novio lo último. Creo que su machismo le impide ser un amante perfecto. En la cama me aburro, finjo orgasmos y quiero salir rápido de la situación. Lo amo, pero no sé qué pase más adelante”. Señora Dulce: “Hay hombres tan simplones en la cama, que llega un momento en que te obsesionas por encontrar buen sexo, y solo eso”.