Además:

Eliminando trabas y limpiando la casa

2009/11/06
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Da gusto, luego de tanto escándalo generado por parlamentarios, que un plenario en el Congreso haya sido beneficioso. El día de ayer se han aprobado dos normas en particular que marcan el derrotero de lo que debería hacer un Parlamento moderno, que es asegurar que el Estado se ponga al servicio del ciudadano. La ratificación del convenio internacional que suprime la exigencia de la legalización consular va a ser un enorme ahorro en tiempo y dinero para los tres millones de peruanos que viven en el extranjero, quienes son los que más sufren el vía crucis que significa hacer trámites en los consulados. Asimismo, la simplificación de reemplazar la legalización por una apostilla va a facilitar la inversión, aumentar el comercio exterior y promover, en general, el intercambio. En realidad, la mayoría de países del mundo ya se ha adherido a este convenio, y nosotros nos estábamos quedando como un museo burocrático. Por otro lado, es significativo que las únicas entidades que se opusieron a la propuesta fueran los colegios de notarios y de traductores –ambas partes interesadas–, así como el Ministerio de Relaciones Exteriores. Este último, como principal argumento para rechazarla, esgrimió la pérdida de sus ingresos. Si el Congreso le hubiera hecho caso a la Cancillería, habría sido un escándalo, ya que hubiera mantenido la carga al ciudadano solo para financiar un aparato burocrático que ahora ya no es necesario. Adicionalmente, ayer se aprobó la eliminación de 2,800 leyes que ya no están vigentes. Esta primera limpieza de casa, que nunca antes se había hecho, irá gradualmente despejando la maraña legislativa en la que habitamos y que solamente sirve para confundir al ciudadano. Nuestro país tiene casi el doble de leyes que países vecinos, muchas de ellas innecesarias. A eso le debemos sumar que hay un enorme número de normas (más de 20,000 para ser exactos) que no están vigentes, pero que, al no haber sido derogadas expresamente, continúan flotando en el ambiente y, como tales, pueden ser usadas en alguna tinterillada. No es por tanto sorprendente que los peruanos nos pasemos la vida consultando a abogados constantemente. Así que esperamos que el Congreso siga por el camino adecuado de legislar en beneficio del ciudadano. De esa manera, lograrán revertir su actual impopularidad, lo cual no van a lograr ni con publicidad ni con viajes innecesarios.