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¿Elecciones vecinales o políticas?

2010/02/25
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La decisión de Lourdes Flores de lanzarse a la Alcaldía de Lima politiza al extremo las elecciones ediles. Su propuesta de establecer una línea divisoria entre “la decencia y la corrupción” le agrega otra carga nuclear en su afán de acrecentar lo político. La cosa es tan real que Keiko Fujimori ha recogido el guante señalando que la propuesta de Lourdes y Alejandro Toledo es una “alianza de perdedores”. Como se ve, es bastante complicado, por no decir imposible, evitar el alto contenido político que tienen los comicios municipales en Lima. Sin regresar demasiado en el tiempo, la mayoría de alcaldes capitalinos de las últimas décadas, luego de gestiones eficientes, ha probado suerte con el sillón presidencial. Luis Bedoya Reyes, Ricardo Belmont, Alberto Andrade y, ahora, Luis Castañeda. Si administrar Lima pone al alcalde a tiro de cañón de la Presidencia, ¿cómo así ha surgido el argumento de elecciones vecinales? La estrategia imposible de Álex Kouri es “vecinalizar” las elecciones. Si Toledo y Castañeda apoyan a Flores Nano, los comicios se convierten en un combate de los partidos políticos contra los outsiders y los alcaldes gerentes que empiezan a recibir el manto maternal del fujimorismo. De una u otra manera, considerando las proyecciones de las encuestas, se estarían adelantando a un posible escenario de segunda vuelta en la que un candidato liberal de centro-derecha dirimiría con Keiko Fujimori. Aunque parezca paradójico, quienes arriesgan más en estos comicios son Kouri y la propia Flores Nano. El líder chalaco no tiene partido ni se rodea de colectividades fuertes. Exacerba la tradición de los alcaldes caudillos-gerentes que surgieron en los noventa: sólo es él y sus obras. En caso de ser vencido en las elecciones de Lima, pierde todo y quedaría a merced de la generosidad política de otros. Si Lourdes es derrotada, culmina su carrera electoral, pero podría convertirse en la jefe del socialcristiano a la usanza de los jefes partidarios del siglo XIX y XX. En el peor de los casos, Flores Nano lograría mantener las bases históricas del PPC y evitar que los seguidores de Kouri reemplacen los bolsones tradicionales del socialcristianismo en la capital. Su decisión revelaría que la idea de partido político (que solo el Apra cultiva) renacería en el Perú. Recordemos que Víctor Raúl de Haya de la Torre, los grandes líderes de las socialdemocracias europeas y los jefes de los partidos Demócrata y Republicano en Estados Unidos subordinaban candidaturas presidenciales, municipales o regionales a la construcción y fortalecimiento de sus organizaciones. Para estos líderes, las elecciones eran momentos privilegiados para construir a los príncipes modernos (los partidos), sin los cuales no existe democracia.