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EE.UU.: Un país en crisis

2010/02/01
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Estados Unidos es un país de leyenda y cada uno, tanto sus admiradores como sus detractores, tiene en su imaginario una versión de esa nación que no es fácil de cambiar. Sin embargo, la superpotencia ha vivido y sigue viviendo transformaciones sustanciales que llegan a poner en entredicho el último calificativo que hemos usado para denominarla. En una nota aparecida en el diario Clarín de Argentina, el periodista Néstor Restivo señala que “estudios académicos realizados en los EE.UU. muestran que en ese país, desde el gobierno de Reagan hasta el de Bush hijo –pasando por todos los del medio incluido el de Clinton–, la distribución del ingreso fue cada vez más regresiva, igual que en todo el mundo. Por ejemplo, según la Universidad de California, con Bush la media de ingresos de los norteamericanos subió 2.8% anual, contra el 11% con que lo hizo la del 1% más rico. Y si antes de las 'reaganomics’, el 10% más acomodado capturaba menos de un tercio de la riqueza, hoy se alza con la mitad”. En términos generales, se estima que en la superpotencia de los 300 millones de habitantes, la mitad pertenece a la clase media, y que los otros 40 millones –lo que constituye un 13% de la población total– ha caído en la pobreza. Y cita a James Galbraight, de la Universidad de Texas, quien afirma que “el auge de la clase media se basó en el crédito para enviar a los hijos a la universidad, comprar casa, ir de vacaciones, y lo obtenía por hipotecas”. Al explotar la burbuja inmobiliaria se hizo añicos ese sistema que duró décadas. El autor se pregunta: ¿Qué es la clase media norteamericana? “Siendo per se una categoría difícil de definir –el término proviene de la literatura política inglesa y varía según desde donde se defina y según el país–, Isabel Sawhill, de la Brookings Institution, la define como aquella a la que una familia de EE.UU. pertenece si gana más de US$ 50 mil al año. Y a la que pueden acceder al menos tres cuartas partes de quienes tengan título secundario, trabajen full time, y posterguen los hijos hasta establecer una familia”. Los ricos, por su parte, ganan casi ocho veces lo que el resto, cuando hace 30 años solo era el doble. Y se precisa también un dato importantísimo en tiempos en los cuales son tantos los cautivados por los milagros del mercado: las estadísticas prueban, según los estudiosos de los ciclos bursátiles, “que cada vez que Wall Street subió, la desigualdad empeoró”. Galbraight opina que “la ficción fue hacer creer que se creaba riqueza cuando solo se concentró en pequeños condados de Sillicon Valley o Seattle, un fenómeno de ultraconcentración. Sin medir esos condados, no había mejora en los ingresos”. Otro dato que no podemos dejar de citar: “La decadencia de la clase media llevó a otro fenómeno: el auge de los suburbios, cuya población creció 25% esta década por gente que caía a la clase media baja. Ocurrió, según otro estudio de la Brookings, sobre todo en el medioeste y el oeste por la crisis industrial, donde hubo un significativo salto de la pobreza”.