Domingo 27 de mayo del 2012 | 22°
La alegría y el bullicio de las fiestas fueron pasando y los comentarios que trajo el mensaje presidencial también se han ido silenciando. He leído varias veces los párrafos que el presidente Alan García dedicó en su mensaje a la nación al tema de la educación. Si bien es cierto que un discurso de esta naturaleza no puede abarcar todo, sinceramente hubiera deseado encontrar una referencia enfática y de compromiso con la política de Estado que constituye el Proyecto Educativo Nacional, pero no la hubo. Aparecieron referencias optimistas a la alfabetización, a la capacitación de los docentes, a la selección más rigurosa para el ingreso a los institutos superiores pedagógicos, pero sobre el impulso que debe tener la aplicación de la Ley de la nueva Carrera Pública Magisterial como instrumento de estímulo y premio al desempeño docente y a otros aspectos más que la norma legal contiene, tampoco encontré algo. Los logros en las tareas de infraestructura y equipamiento de centros educativos fueron mencionados, junto con dos nuevas acciones que merecen confiar que tendrán éxito. Me refiero al inicio de la televisión educativa con una red satelital que distribuiría contenidos de calidad a 2 millones de alumnos en 5 mil colegios y en el que participarán 100 mil docentes. La otra actividad es la nueva experiencia de distribuir manuales para que los padres de familia conozcan lo que sus hijos estudian y puedan hacerles el seguimiento. Al finalizar las referencias a la educación, el presidente de la República dijo: “Por primera vez se transfirió 270 millones a directores y Apafas de 40,000 colegios, para que ellos mismos ejecuten el mantenimiento básico de las aulas para 6 millones de estudiantes”. Este anuncio, al margen de si la cantidad fue o no significativa, merece tomar nota ya que el Gobierno tuvo confianza con los directores y padres de familia para que administren recursos económicos, acción que aplaudo. El Ministerio de Educación debe caminar un poco más rápido en la tarea de la mejora de la gestión administrativa, para que los directores cada día asuman funciones reales de dirección de sus centros educativos y se reduzcan las trabas burocráticas que entorpecen la búsqueda de una educación de calidad. El Consejo Nacional de Educación viene trabajando para que el Proyecto Educativo Nacional logre ser más conocido y sea realmente un instrumento que oriente la concertación de voluntades, coordinación de esfuerzos y un espacio de permanente reflexión sobre el presente y futuro de nuestra educación. Se aspira a convertirlo en un elemento catalizador de ideas y experiencias en la búsqueda de la educación de calidad sin exclusiones. Entre otras acciones, se ha logrado establecer mecanismos de una buena comunicación con el Ministerio de Educación, con el cual buscamos trabajar en forma autónoma, pero convergente, hacia el mismo fin: “El Perú puede y debe alcanzar una educación de alto nivel”.