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Cultura | Mié. 16 jul '08
Los editores locales en pie de lucha
Gremio pide a la Cámara Peruana del Libro que no los vete
ni discrimine.
Alianza Peruana de Editores reclama participar en la Feria Internacional del Libro.
“Es un veto, un despojo, una actitud discriminatoria”. Estos son los términos que usan los representantes de la Alianza Peruana de Editores (ALPE) –que agrupa a veintidós editoriales peruanas, la mayoría pequeñas– para referirse a la decisión que ha tomado la Cámara Peruana de Libro de excluirlos de la Feria del Libro que se inaugura este 24 de julio en el Jockey Plaza.
INDEPENDIENTES Y EXCLUIDOS. “No hay ninguna razón legal que justifique la medida que han tomado contra nosotros”, expresan Germán Coronado (Editorial Peisa), Alfredo Vanini (Benvenuto Editores) y Pierre Emile Vandoorne (Matalamanga), integrantes de la ALPE, asociación que denunció un veto al verse excluida de la Feria del Libro que organiza la Cámara Peruana del Libro (CPL).
Coronado explicó que Peisa, la editorial que dirige, alquiló el 29 de mayo cuatro stands para destinarlos a la exhibición y venta de los libros de la ALPE, pues “soy su representante comercial. En la ficha de inscripción firmé como Peisa e indiqué –como todos lo hacen porque hay un espacio previsto para ello– que en el rótulo del stand se pusiera ALPE. Se me aceptó la ficha, cobraron el cheque y firmamos el contrato. El 12 de junio recibí una carta donde la CPL me comunicaba que había resuelto el contrato porque, según ellos, había infringido el reglamento de la feria al subarrendar los stands y, no solo eso, me pedían que no vulnere principios éticos. Era una barbaridad. No he subarrendado stands. Soy representante comercial de la ALPE, vendo sus libros”.
Desde entonces, la ALPE ha dirigido dos cartas a la CPL para que reconsidere su decisión y hasta ahora no reciben respuesta. Más aun: Vanini explica que una de las excusas verbales que le dio un representante de la CPL era que no había espacio en la feria, “pero, después, nos mandaron una carta –dirigida a cada editor y no a la ALPE, como corresponde– diciéndonos que nos alquilaban un stand a mitad de precio.
Nos querían comprar, nos trataban como pobrecitos. ¿No decían que no tenían stands? Es decir, no tienen cuatro espacios para la ALPE pero sí alrededor de 20 si vamos separados. Sin duda, nos quieren dividir”.
Pierre Emile Vandoorne lanza dos hipótesis: “O la CPL nos ve como un organismo paralelo que los quiere dividir –lo que no es cierto– o su enemistad contra uno de nosotros los ha llevado a tomar una decisión”. Vanini va más allá y califica como “nauseabunda” la actitud de la CPL. “Buscamos el diálogo y que la CPL nos restituya los stands sin condiciones. Si no lo hacen, tomaremos medidas legales”, concluye.
INDEPENDIENTES Y EXCLUIDOS. “No hay ninguna razón legal que justifique la medida que han tomado contra nosotros”, expresan Germán Coronado (Editorial Peisa), Alfredo Vanini (Benvenuto Editores) y Pierre Emile Vandoorne (Matalamanga), integrantes de la ALPE, asociación que denunció un veto al verse excluida de la Feria del Libro que organiza la Cámara Peruana del Libro (CPL).
Coronado explicó que Peisa, la editorial que dirige, alquiló el 29 de mayo cuatro stands para destinarlos a la exhibición y venta de los libros de la ALPE, pues “soy su representante comercial. En la ficha de inscripción firmé como Peisa e indiqué –como todos lo hacen porque hay un espacio previsto para ello– que en el rótulo del stand se pusiera ALPE. Se me aceptó la ficha, cobraron el cheque y firmamos el contrato. El 12 de junio recibí una carta donde la CPL me comunicaba que había resuelto el contrato porque, según ellos, había infringido el reglamento de la feria al subarrendar los stands y, no solo eso, me pedían que no vulnere principios éticos. Era una barbaridad. No he subarrendado stands. Soy representante comercial de la ALPE, vendo sus libros”.
Desde entonces, la ALPE ha dirigido dos cartas a la CPL para que reconsidere su decisión y hasta ahora no reciben respuesta. Más aun: Vanini explica que una de las excusas verbales que le dio un representante de la CPL era que no había espacio en la feria, “pero, después, nos mandaron una carta –dirigida a cada editor y no a la ALPE, como corresponde– diciéndonos que nos alquilaban un stand a mitad de precio.
Nos querían comprar, nos trataban como pobrecitos. ¿No decían que no tenían stands? Es decir, no tienen cuatro espacios para la ALPE pero sí alrededor de 20 si vamos separados. Sin duda, nos quieren dividir”.
Pierre Emile Vandoorne lanza dos hipótesis: “O la CPL nos ve como un organismo paralelo que los quiere dividir –lo que no es cierto– o su enemistad contra uno de nosotros los ha llevado a tomar una decisión”. Vanini va más allá y califica como “nauseabunda” la actitud de la CPL. “Buscamos el diálogo y que la CPL nos restituya los stands sin condiciones. Si no lo hacen, tomaremos medidas legales”, concluye.