Domingo 27 de mayo del 2012 | 22°
El Gobierno de Ecuador comenzó a evaluar la posibilidad de iniciar una exhaustiva investigación sobre la desaparición y posterior muerte en el Perú del sargento Enrique Duchicela, tomando en consideración el testimonio brindado por el ex agente del SIE Jesús Sosa, conocido con el apelativo de 'Kerosene’, ante la Sala Penal Especial, que juzga a Alberto Fujimori. En declaraciones hechas a la cade-na de televisión Ecuavisa y difundidas por las agencias internacionales, el viceministro de Defensa de ese país, Miguel Carvajal, informó que su gobierno está dispuesto a desclasificar archivos vinculados con el caso y dar paso a una investigación. “Si es necesario o si existe algún pedido, sea de la Fiscalía o de los familiares, el Gobierno no tiene ningún inconveniente en eliminar cualquier traba en la categoría de clasificación de documentos”, sostuvo. Carvajal señaló que, en el momento de su desaparición –junio de 1988–, Duchicela cumplía funciones como ayudante del agregado aéreo de la Embajada de Ecuador en Lima. El funcionario indicó que no se explicaba por qué, en anteriores gobiernos, no se hizo nada para aclarar los hechos y se esperó a que se publicara un libro en el Perú (Muerte en el Pentagonito, de Ricardo Uceda) y a que su asesino –Jesús Sosa– estuviera detenido. VÍA CRUCIS. Desde el momento de su desaparición, su viuda, Martha Escobar Andrade, tocó las puertas de las Fuerzas Armadas, de la Presidencia de la República de Ecuador y de los organismos de derechos humanos de ese país. Como respuesta a sus reclamos, el entonces ministro de Defensa de Ecuador, Jorge Félix, ofreció una conferencia de prensa en la que aseguró que “Duchicela desertó, se fue con una mujer limeña y abandonó su trabajo y su familia”. Martha Escobar no lo creyó y aún sigue reclamando justicia. LA OPERACIÓN. El asesinato de Duchicela –y la posterior incineración de su cuerpo en los sótanos del SIE– formó parte del llamado 'Plan Lucero’, ejecutado por la Inteligencia del Ejército luego de que descubriera una red de espionaje ecuatoriana montada por el entonces teniente EP Marco Barrantes. El 'trabajo’ de Duchicela fue ejecutado por Jesús Sosa con el apoyo de los también agentes Ángel Sauñi y Jorge Ortiz Mantas. Los tres, como se sabe, integrarían, años después, el tenebroso grupo Colina. El 30 de julio, Sosa admitió que participó en el arresto de Duchicela y aseguró que las órdenes procedieron del entonces presidente Alan García.