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Ecos de las elecciones chilenas

2010/01/28
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Una juventud despolitizada. De los numerosos análisis que se hacen y se seguirán haciendo sobre el triunfo de la derecha en Chile, hay uno que llama particularmente la atención: la baja participación de la juventud en el proceso electoral. Unos tres millones y medio de jóvenes, habilitados por su edad, no se registraron para participar en dicho proceso. Y se destaca un caso que, de haberse repetido, merecería una más atenta observación por parte de los partidos que integraron la Concertación que enfrentó a Piñera. En el rico distrito de Las Condes se registró para votar algo más del 50% de los jóvenes entre 18 y 19 años. En cambio, en la comuna obrera de La Pintana, solo 300 de los más de 8,000 jóvenes que allí viven hicieron lo propio: es decir, apenas un poco más del 3%. Ese desinterés por la política en los sectores jóvenes de la clase obrera habla de una frustración de este sector con las políticas del gobierno saliente. Algunos analistas señalan que el candidato Marco Enríquez-Ominami, cuyo desempeño en la primera vuelta electoral le permitió obtener un valioso 21%, fue quien acaparó la mayor cantidad de votos de los jóvenes de izquierda. ¿Perdió la izquierda o la derecha volvió a reelegirse con nuevo rostro? Alejandro Foxley fue, entre 1990 y 1994, ministro de Hacienda del gobierno de Patricio Aylwin. En ese cargo, Foxley se esmeró en profundizar el rumbo económico impreso por Pinochet. Senador por la Democracia Cristiana entre 1998 y 2006, y ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Bachelet entre el 2006 y el 2009, Foxley tuvo expresiones poco gratas para el Perú. Veamos las declaraciones hechas por el mencionado personaje en el 2000. Las mismas pueden servir para contestar la pregunta que nos formulamos al inicio de esta nota. Dijo: “Pinochet realizó una transformación, sobre todo en la economía chilena, la más importante que ha habido en este siglo. Tuvo el mérito de anticiparse al proceso de globalización... Hay que reconocer su capacidad visionaria (para) abrir la economía al mundo, descentralizar, desregular, etc. Es una contribución histórica que va a perdurar por muchas décadas en Chile... Además, ha pasado el test de lo que significa hacer historia pues terminó cambiando el modo de vida de todos los chilenos para bien, y no para mal. Eso es lo que yo creo, y eso sitúa a Pinochet en la historia de Chile en un alto lugar”. Podríamos colegir que, en ningún momento del gobierno de la Concertación, el difunto Pinochet fue realmente un cadáver. ¿Nace la Mapuche Kola? Me informan que Coca-Cola cerrará la fábrica de Surquillo en la que se produce la esencia de la Inca Kola y, en adelante, dicha esencia se fabricará en Chile por razones de conveniencia. Así es la globalización. Ni siquiera 'el sabor nacional’ puede ser fiel a su territorio. Sé que no es un drama, pero estoy seguro de que más de uno sentirá, al menos psicológicamente, que su gusto ya no es el que era.