Sábado 26 de mayo del 2012 | 19°
El comandante general del Ejército, Edwin Donayre, sigue siendo esclavo de sus palabras y con ellas continúa incendiando la pradera. Lejos de apaciguar los ánimos, ayer avivó nuevamente las tensiones con Chile, al afirmar, con el pie en alto, que no se arrepiente “en lo absoluto” de sus frases ofensivas hacia los chilenos. Es más, justificó sus cuestionados comentarios, olvidándose que días antes los había calificado como “una pachotada” y que, incluso, se había disculpado ante el vecino del sur. El alto oficial pidió que se tenga en cuenta que si es relevado del cargo, no lo será por corrupto, sino por haber expresado lo que “siente como soldado que ama a su patria”, en un momento de tensión, cuando la soberanía “se ve amenazada o se pone en peligro” por el diferendo marítimo con Chile. Asimismo, en un tono sumamente confrontacional, volvió a relativizar sus polémicas frases, haciendo hincapié en el contexto en que las pronunció, señalando que en una reunión informal “todos tenemos el derecho de decir los que nos plazca”. RECHAZA PRESIONES. En medio de los roces diplomáticos entre Perú y Chile a causa de los reclamos chilenos para que sea relevado, Donayre concedió entrevistas, desde Chincha, al programa Reporte Semanal de Frecuencia Latina y a las emisoras Radioprogramas del Perú y CPN Radio. En todas enfatizó que no cederá a las presiones del gobierno de Michelle Bachelet para que deje su cargo. “Yo fui nombrado expresamente por un mandato presidencial y puedo ser relevado solamente por la misma orden, no por necesidad o presión de un gobierno ajeno al nuestro. En tal sentido, me aúno a las palabras expresadas por el presidente de la República (...). Nosotros no obedecemos a ninguna injerencia externa”, insistió. Sin embargo, y en contradicción con lo afirmado por voceros del Gobierno, indicó que en ningún momento se le ha comunicado que pasará a retiro este 5 de diciembre. Además, dijo que a él todavía le restan “tres o cuatro años en el comando”. En ese contexto, señaló que ayer tenía previsto ser recibido por el jefe de Estado. Al respecto, Perú.21 se comunicó con Palacio de Gobierno, pero la respuesta fue que no había ninguna reunión formal en la agenda. SIMON MOLESTO. Estas nuevas declaraciones de Donayre molestaron sobremanera al premier Yehude Simon, quien las consideró “lamentables” y “de muy mal gusto”. Indicó que, en esta coyuntura, lo que correspondía era “ponerle paños fríos” a la situación. Cuando la prensa le preguntó si el militar debería quedarse callado, subrayó: “por favor, es lo mínimo, si sus declaraciones causaron un serio problema al país en las relaciones con Chile”. “Esto (los comentarios de Donayre) no significa hacerle el juego al Perú, sino hacerle el juego a Chile (...) prefiero que el canciller y el presidente de la República hablen”, aseveró. Desde La Paz, el ministro de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, reiteró que las palabras antichilenas del militar “son impropias” y “no reflejan la posición del Gobierno”. En opinión del internacionalista Ernesto Velit, si bien el Gobierno peruano actuó adecuadamente ante el reclamo chileno, ahora está tolerando demasiado las expresiones de “una persona impertinente” como el cuestionado oficial. En diálogo con Perú.21, estimó que las relaciones con el país del sur podrían afectarse aún más. Ajeno a este nuevo debate, el canciller José García Belaunde admitió, al diario El Mercurio de Chile, que “es posible” que se haya malentendido el mensaje que el presidente García le ofreció a Bachelet, en el sentido de que él iba a destituir al jefe del Ejército. De inmediato, el ministro aclaró que de ser el caso, nadie sería el culpable. CHILE NO CEDE. Mientras tanto, en Santiago, el portavoz de Bachelet, Francisco Vidal, señaló que su gobierno mantiene la posición oficial que expresó el viernes, es decir, que el impasse no será superado mientras el general Donayre no sea destituido.