Además:

Dólares fantasmales y escalofríos terrenales

2009/10/21
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Algunas cifras de espanto: el número de desocupados en EE.UU. alcanzó la cifra récord real del 16.9% de la fuerza laboral. A pesar de ello, muchos –entre ellos Obama– piensan que la crisis ya fue superada. La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) ha dicho: “Ahora son visibles las claras señales de recuperación de todas las economías más importantes, en particular las de Italia y Francia”. Greenspan, ex director de la Reserva Federal, pronostica un crecimiento del 3% para su país. Curiosamente, los más optimistas son los mismos que decían en el 2008 que todo estaba bien y que no existía peligro de una depresión. Por tanto, creerles sin reservas no es lo más aconsejable, sobre todo cuando existen otras cifras que, más que alarma, producen pánico. Vean si estoy exagerando: en el 'paquete de estímulo económico’, el Gobierno de EE.UU. y la Reserva Federal invirtieron, prestaron o destinaron 12.8 billones de dólares –al salvamento–, suma 14 veces superior al efectivo circulante. Repito: cifra 14 veces superior al efectivo circulante. ¿Imaginan qué habría pasado si alguno de nuestros países hubiese hecho algo semejante? Los bancos más importantes utilizaron la ayuda “para consolidarse, comprar bancos más pequeños y absorber unidades productivas. También los destinaron a especular y a inflar las cotizaciones de la Bolsa. Movidos por la sed insaciable del beneficio máximo, no quieren aprender nada de la crisis actual y la burbuja crece”. Y lo que va a leer ahora aparece en un escalofriante artículo firmado por Juan Gelman: “Gerald Celente dirige el Trends Research Institute (Instituto de Investigación de Tendencias) y suele acertar con sus análisis: predijo el derrumbe de la Bolsa de 1987, la implosión de la Unión Soviética, la crisis económica rusa de 1998, la recesión del 2001 y el colapso del mercado inmobiliario de 2007, entre otras cosas. De él dijo el New York Post: “Si Nostradamus viviera, le sería muy difícil competir con Celente”. En mayo pasado anunció que se avecina 'la madre de todas las burbujas’ provocada por 'el paquete de estímulo’, que definió así: «Dólares fantasmales, impresos en aire inconsistente, respaldados por nada y produciendo casi nada»”. Por otra parte, el Banco de Pagos Internacionales (BPI) –que reúne a los bancos centrales de todo el mundo y es considerado como una institución muy seria– opina que subsisten graves desequilibrios en el sistema financiero global desde el 2003 y que se corre el peligro de que estallen otras burbujas financieras, más graves aun que la inmobiliaria que obligó a la Casa Blanca a destinar billones de dólares para los bancos. “Señala, entre otras cosas, que la inversión en mercados derivativos había aumentado un 16% en el segundo trimestre de 2009, lo que entraña 'grandes riesgos’ en el sector financiero internacional, y advirtió que las acciones de EE.UU. «para socorrer a la economía a corto plazo podrían estar sembrando las semillas de crisis futuras», y acarrear una recesión aún más profunda y prolongada”.