Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
En El Santo Pez saben que los ingredientes de nuestro mar son divinos y, por eso, les rinden veneración. Y, ahora, con más razón. Acaban de renovar el local, de modificar la carta y de mejorar el servicio. La calidad en la atención más los buenos y frescos sabores de sus platos conforman su apuesta. Así nos lo explica Ramón Carrasco, su propietario. Él nos cuenta que abrió El Santo Pez en 2003, en Magdalena. Después de algunos tropiezos (ojo, no por la calidad de la comida sino por la ubicación del local), decidió reabrirlo en Surco. Buena decisión. Desde entonces, el restaurante ha ido ganándose un público cautivo que crece día a día. Tanto así que ya no pueden aceptar reservas. El local siempre está lleno. Pero, ahora que ha sido ampliado, no se preocupe, también hay sitio y corazón para usted. Y, como es obvio, un nuevo espacio requiere de una nueva carta. Así, además de ofrecer los clásicos sudados y cebiches (siempre del pescado comprado en el día), jaleas y parihuelas, también hay lugar para el pulpo a la parrilla (servido con verduras bebé), para una chita teriyaki (muy bien acompañada de una salsa con langostinos y de un chaufa blanco del que pedimos tres porciones), para un atún a las tres pimientas (también lo sirven saltado, en tartar y en cebiche) y para los cocteles (exija el pisco punch en su novísima barra).