Sociedad | Jue. 29 oct '09

“El diseño no es arte: es información, es funcionalidad”

Invitado por el Instituto Toulouse-Lautrec, Felipe Taborda –considerado uno de los 100 mejores del mundo– expone, en el Icpna de La Molina (Av. Javier Prado Este 4637), la muestra Idea + Papel Igual Cartel. Conversamos sobre su trabajo.
Autor: Gonzalo Pajares C.
"Soy carioca, pero no entiendo cómo la gente puede vivir cerca de la playa, porque la brisa del mar destroza todos los equipos electrónicos (ríe). Imagino que eso pasa acá también, pero en Río es fatal2. Felipe Taborda, un diseñador que trabaja solo con lápiz y papel, nos demuestra que, más que brasileño, él se siente universal (y latinoamericano).

¿Y qué tanto cariño les tiene a sus computadoras?
Bueno, son instrumentos de trabajo, tan importantes como un compás o un lápiz. Yo no tengo vínculos afectivos con ellas, yo soy 'no tecnología’. Con decirle que ni siquiera tengo celular.

¿Y cómo diseña?
Con lápiz y papel. Todos mis diseños, todos mis conceptos, están en papel.

¿Un diseñador del siglo XXI puede trabajar sólo con lápiz y papel?
Aquí me tiene. Es mi estilo. Claro, luego hay que digitalizarlo todo y, para eso, sí se necesita una computadora. Yo siempre les digo a mis alumnos que lo más importante son los conceptos, las ideas. Sin esto (y se lleva un dedo a la cabeza), nada sobrevive.

¿Cuándo nació el diseño gráfico?
Con el hombre, desde que el mundo es mundo. Yo siempre digo que las pinturas encontradas en las cuevas de Altamira son una infografía. Quien las hizo les enseñaba a sus pares la forma de cazar animales a través de una infografía. Él fue uno de los primeros diseñadores. Otro, quien creó la lanza: hacer la punta de la lanza con una piedra es puro ejercicio de diseño.

¿Cuántos vínculos tiene el diseño con el arte?
Ninguno. Diseño gráfico es información y diseño industrial es funcionalidad. Sigamos con el ejemplo de la lanza: quien la creó buscaba funcionalidad: un instrumento para cazar. Si la piedra no tuviera esa forma y no matara, el diseño sería malo. Pero funcionó, y fue un gran diseño, un gran descubrimiento que cambió el mundo. Esto es pura funcionalidad, no es arte. Los jóvenes que creen que a través del diseño van a ser artistas están equivocados. Ahora, si uno logra –además de informar y ser funcional– un diseño bello, estético, chévere, guau.

Hay que tener en cuenta el contexto.
Siempre. Una pieza nunca es independiente. Una silla bella, moderna, pero poco cómoda, no sirve. O una portada punk para un cantante naco (melódico, popular) es inútil. Siempre hay que dar la información correcta.

¿Cuánta prueba-error hay en el trabajo de un diseñador?
Voy a hacer una comparación exagerada. El trabajo de un diseñador es como el de un científico: para descubrir algo, pasan años de investigación. Con los diseñadores pasa igual: uno está siempre creando, probando, equivocándose, hasta acertar.

¿No existe la inspiración?
Sí, pero más importante es la curiosidad. No hay nada más aburrido en el mundo que un diseñador que solo habla de diseño. ¡Qué aburrido!

¿De qué se alimenta un diseñador?
De todo. Hay que meter nuestras narices en todo: leer revistas, libros, ver todas las películas, escuchar música, ir a exposiciones de arte, escuchar a los Beatles, a Michael Jackson y a Wagner. A mí me interesa todo lo que es bueno. Me fascina una lograda pieza gráfica, el buen arte, el buen cine, la buena comida, como la peruana (ríe).

Acaba de estar en Finlandia...
Sí. Mostré Kabum! Mix, un proyecto que hice el año pasado. Consistió en un taller hecho con jóvenes de las barriadas de Río de Janeiro y de Salvador de Recife, dos ciudades bastante violentas. En Brasil, como en Perú y Estados Unidos, tenemos pobres. Con ellos desarrollé, a través de carteles, tres temas: embarazo precoz, agua y derechos humanos. Fue un éxito. Tanto que este año haremos Kabum! Mix 2.

¿Por qué escogió estos temas?
Porque son problemas universales. El embarazo precoz no solo está presente en países pobres; también es un problema que se vive en Estados Unidos, en Francia, en España. Lo interesante es que, a pesar de ser trabajos realizados por chicos brasileños, muchos de los cuales nunca salieron de sus ciudades, supieron ser universales con solo mirar a su alrededor. La creatividad no es patrimonio del Primer Mundo, está en todas partes.

¿Existe un diseñador sin creatividad?
Yo no he escuchado hablar de él (ríe).

Ud. figura en el libro Graphic Design for the 21st Century. 100 of the World’s Best Graphic Designers, donde están los mejores diseñadores del mundo.
Sí, el libro lo ha escrito mi mamá (risas). Soy el único latinoamericano de la lista. Es una responsabilidad inmensa, y todo por el error de mi mamá (risas). A raíz de esta elección, y sabiendo que en América Latina hay excelentes diseñadores, planteé la publicación de Latin American Graphic Design (Taschen).

¿Y cuál es el nivel del diseño latinoamericano?
Espectacular y creciendo cada día más. La prueba es mi propio libro que, a propósito, tiene a Machu Picchu –un ícono latinoamericano, no solo peruano– en la contraportada a través de una pieza gráfica hecha por la agencia peruana Studio A. El diseño es una actividad directamente involucrada con la economía de un país. Países como Brasil, México y Argentina tienen una presencia mayor de diseñadores que Perú, Colombia o Chile porque su economía es más grande. El dinero no motiva la creatividad, pero sí influye en la aparición de más diseñadores.

¿Hay un estilo latinoamericano?
Yo no lo había notado antes pero, después de recorrer Europa y Estados Unidos mostrando mi libro, noté que los latinoamericanos tenemos una frescura, un colorido y una espontaneidad que no existen en otros lugares.

¿Y el diseño latinoamericano mira a nuestro pasado?
Hay de todo. Eso sí, los diseñadores latinoamericanos tienen una conciencia bastante profunda de su cultura. Sin duda, un plus para seguir adelante.


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