Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
Tarde o temprano, la realidad toca a la puerta y casi siempre con una factura en la mano. La deuda de Alianza es espectacular y amenaza la continuidad del técnico y del plantel. Estamos ante el resultado de la invertebrada costumbre de hacer circular el dinero bajo la mesa, y sufrimos la inexistencia de una norma legal por la cual el presidente de un determinado club de fútbol sea responsable ante la ley por las deudas que genere su administración. El señor Guillermo Alarcón, recientemente elegido como presidente victoriano, así como quienes lo asesoran, deben vivir su hora estelar con franqueza. Porque ya no estamos para criticar a la administración anterior por duras que sean las trapacerías que dicha gestión haya cometido. Una cosa es que el premier Simon, que dejó morir el Sudamericano Sub 20, se acuerde del fútbol para tomarse la foto y prometer ayuda con la Sunat, y otra, muy diferente, que un plantel lleve 60 días sin cobrar. los caminos son simples, señor Alarcón: o pone usted el dinero para pagar la deuda laboral o lo consigue usted pronto. Si no está en capacidad de tomar ninguno de esos dos caminos, limítese a esperar al próximo año y deje que 'Cuchi’, Franco y su manchita sigan tratando con los prestamistas de siempre para que la rueda no se detenga.