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La destrucción de Barranco

2010/02/20
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La construcción del Corredor Metropolitano ha convertido a Barranco en un distrito casi intransitable. Como saben quienes lo habitan y transitan, la avenida San Martín/Pedro de Osma, de escasos dos carriles y a punto de colapsar, es la única vía que conduce al sur no solo al transporte privado y público –combis, micros, ómnibus, taxis–, sino también al pesado, que con la fiebre de construcción se ha incrementado de manera realmente alarmante. Hay quienes piensan que este caos acabará cuando empiece a funcionar el Metropolitano. Lamentablemente no es así. Su diseño ha partido el distrito en dos, ha interrumpido rutas e incrementado la circulación de gente y vehículos. Barranco era casi autónomo y marginal; el Metropolitano lo convertirá en una zona de paso, una vía rápida, un 'no lugar’. Es evidente que no se tuvo en cuenta el impacto ambiental. Cuando esta obra empezó, los vecinos de inmediato le pidieron explicaciones al alcalde Castañeda. Pero como parece que el diálogo se opone o contradice a su cultivada imagen de 'alcalde ejecutivo’, su respuesta fue el silencio. Solo después de la multitudinaria protesta de febrero del año pasado, se limitó a enviar a sus emisarios a la Mesa de Diálogo facilitada por el Banco Mundial, pero cual Dios en las alturas mantuvo tercamente su silencio. Y ocurrió que, tras un año de diálogos y en suspenso la construcción del Metropolitano, el 9 de febrero una cuadrilla de obreros, 'entre gallos y medianoche’, reinició los trabajos. Castañeda solo había estado haciendo tiempo mientras sus técnicos 'mecían’ a los vecinos. Y bajo la puerta de las casas apareció un folleto publicitario con el logo de la Municipalidad de Lima: “Viene el progreso, viene el Metropolitano a Barranco”. Su contenido merece ser comentado, así como la respuesta de las organizaciones vecinales. (Continuará).