Sábado 26 de mayo del 2012 | 19°
El Partido de los Trabajadores de Lula llevará, como candidata a la Presidencia de la República de Brasil, a su actual jefa de gabinete, Dilma Roussef. Vale la pena conocer sus opiniones. Podría ser el próximo gobernante de ese país. Las declaraciones fueron publicadas por Martín Granovsky en Página/12 de Argentina. “En 2003, cuando Lula comenzó su primer mandato –dice Dilma–, una parte del Brasil vivía aún a finales del siglo XIX. Antes, algunos pensaban que Brasil solo podía desarrollarse si ese desarrollo quedaba restringido a una pequeña parte de la población. Es un proceso de raíz profunda: los esclavos tardaron en ser reconocidos como parte del país. Por eso, cuando planteamos la distribución de la renta, nos relacionamos con un proceso histórico: el rescate de indígenas, de negros, de mujeres, de trabajadores. Logramos una ruptura de calidad, un cambio en la idea de lo que era posible en Brasil”. Para la candidata, la aceleración del crecimiento económico y el impulso a la industria, la agricultura y los servicios se dan junto a la red de protección social, a la elevación del salario mínimo en un 75% y a la creación de 12 millones de empleos: “Brasil necesita crear un millón doscientos mil empleos por año. En los ocho años de F. H. Cardoso se destruyeron cuatro millones”. Cuando Dilma habla del proyecto de infraestructura, también se refiere a la infraestructura urbana y a las cloacas. “El Estado favelizaba y nosotros universalizamos los servicios públicos”. Sobre el plan de viviendas 'Minha vida, minha casa’, explicó que los seis millones y medio de viviendas que faltan –tras construir un millón– no son para la clase media, sino para los sectores de menores ingresos. “Esos son el 90% de quienes no tienen vivienda. Subsidiaremos la construcción, y que paguen 50 reales (US$40) por mes, si pueden”. Los planes sociales conectados en Bolsa Familiar incluyen a 50 millones de personas, la mayoría madres de familia, “porque las madres siempre asignan el dinero a los chicos”. Los programas de agricultura llegan a 15 millones de personas, y la electricidad llevó a dos millones y medio de personas a comprar refrigeradoras. “Cada año colocamos 12 mil millones de dólares en el mercado de consumo”. “Petrobras había pasado más de 25 años sin hacer una refinería nueva y ya hicimos cinco; y, además, desde 2006, Petrobras descubrió lo mismo que en los cien años anteriores”. Aclaró que tratarán de exportar productos petroquímicos y no petróleo crudo, y que una parte de la producción no irá a las empresas sino al Estado para, así, garantizar un fondo de desarrollo social que sirva de apoyo a la innovación tecnológica y la investigación. “El primer gobierno de Lula fue una precondición para el segundo. El 1 de enero del 2003 recibimos un país en situación precaria en términos de estabilidad macroeconómica, con vulnerabilidad externa, y sin margen de maniobra frente a las crisis internacionales. Cuando había crisis, el Gobierno colapsaba. Tuvimos inflación de dos dígitos y descontrol del gasto público. Ahora acabamos de pasar una crisis y no hubo colapso”.