Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
Tres años y medio en el poder es un periodo largo y daría la impresión de que tanto tiempo en las alturas estaría finalmente empezando a marear a algunos 'compañeros’. No se puede explicar de otra manera las actitudes que están poniendo en riesgo el intento de su partido por cambiar la mala imagen que dejaron en su primera administración, especialmente debido a la hiperinflación y a la falta de control en el manejo del dinero del Estado. Así tenemos que el Gobierno ha sido cuidadoso en dar la impresión de un manejo presupuestal austero; evidentemente, querían evitar la impopular sensación de frivolidad en el gasto que dejó la administración de Toledo. Sin embargo, la flexibilidad con la que el señor Alva Castro parece manejar los recursos del Congreso está tirando por la borda, en cuestión de días, el cuidadoso esfuerzo de proyectar una imagen de austeridad de los últimos años. Asimismo, también es notorio el esfuerzo por ser percibidos como ortodoxos en manejo económico. Tema en el cual venían trabajando correctamente hasta que una aparente obsesión partidaria por querer controlar el Banco Central en un futuro gobierno del Apra los estaría llevando a desechar –con la inverosímil excusa de que hay asuntos más importantes que atender– la única modificación constitucional de importancia que estaban en capacidad de aprobar y que sería una de las pocas reformas de peso que dejaría este gobierno. La renovación anual –por rotación– de directores del BCR crearía un blindaje adicional a la autonomía del ente emisor, que garantizaría estabilidad y sería una medida que tanto los mercados como los ciudadanos agradecerían. Nunca se sabe cuándo reaparecen las absurdas tendencias intervencionistas que algunos, evidentemente, mantienen; por lo tanto, es vital la protección. Por otro lado, iniciativas reformistas como la modernización de los clubes de fútbol, que fueron muy bien recibidas, requieren ser empujadas con más entusiasmo. Si bien se han dado últimamente pasos positivos, como la segunda vuelta en las elecciones regionales, que darían mayor estabilidad política, y estamos ad portas de recibir la calificación del último grado de inversión que nos faltaba, algunos en el Partido Aprista, en lugar de intentar consolidar con reformas adicionales la confianza que estas medidas generarían, parecen empecinados en recordarles a la población su pasado.