Sábado 26 de mayo del 2012 | 19°
Parafraseando a Oscar Wilde, lo que viene ocurriendo en el Hospital Sabogal de Essalud ya no puede ser atribuido a la mala suerte, evidentemente se trata de negligencia generalizada. Uno puede ir a ese nosocomio a curarse de un resfriado y salir con algún miembro amputado. Sin embargo, la extrema ineficiencia que uno encuentra en los hospitales de Essalud no es sorprendente ya que esa institución viene siendo guiada durante este gobierno por la instrucción de realizar inauguraciones y develar placas a la mayor velocidad posible. Recuerden el caso del hospital geriátrico cuya inauguración fue una farsa total para beneficio del presidente García, ya que aún no había sido concluido y a los pobres pensionistas los movilizaron en la madrugada para aparentar que estaban internados. Incluso, los avisos de sus obras son frecuentes. Por ejemplo, solo en los últimos cinco días han publicitado un nuevo policlínico en Tumbes y la firma de un contrato de 250 millones de soles para construir un hospital en Trujillo – que será uno de los más grandes del país– y que llevará el nombre de ese 'pionero de la medicina peruana’ que es Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador del partido del gobierno quien ha visto nuevamente su nombre homenajeado con el dinero de todos los peruanos. Por otro lado, el contrato de supervisión del hospital de Trujillo se firmó con la Organización Internacional de Inmigraciones (OIM), entidad multilateral que debe de saber algo sobre movimientos migratorios pero que no conoce absolutamente nada de ejecución de obras. Pero la OIM en este país se ha prestado para ser utilizada como mecanismo de evasión de controles y fiscalización para beneficio de entidades que no quieren rendir cuentas ni dar explicaciones. Como para levantar la alarma de la Contraloría los dos principales clientes de OIM para evadir la fiscalización en su gasto son Essalud y la Municipalidad de Lima. Finalmente, es claro que el problema que ocasiona la obsesión de García por inaugurar el mayor número posible de obras antes de que concluya su mandato es que detrás de las placas develadas deja una estela de ineficiencia en las entidades involucradas y de cuestionamientos en las obras ejecutadas. Creemos que el Congreso y la Contraloría deberían de investigar la gestión de Essalud con una lupa.