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Descerebrados al ataque

2008/10/30
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Apunto de consumarse la victoria de Barack Obama, de pronto aparecen dos neonazis que, presuntamente, iban a atentar contra él. Y que, como jugando al mal blanco de antaño, pensaban matar a otros 102 negros. Según las autoridades, se trata de “un puñado de descerebrados”. Sin duda, son una turba de infelices desquiciados. Pero también hay que preguntarse si, a la vez, no expresan la cara más tenebrosa de sentimientos ocultos. Hasta ahora, y dado el éxito de Obama, se ha asumido que la segregación ya no es un problema en EE.UU., que está casi erradicada. Cierta actitud indulgente, dentro y fuera del gran país, asume que el problema racial ya fue. Sin embargo, en varias ciudades –Chicago, por ejemplo– se evidencia que los mundos separados persisten, que la integración es un asunto pendiente, y urgente, al norte del río Grande. Los derechos civiles aún no han triunfado. No hay muchos matrimonios mixtos (los padres de Obama son una de las excepciones) y la cárceles albergan más negros que blancos. Los african american, por último, son los pobres más pobres. Peor aun: el Ku Klux Klan merodea en algunos estados y tendría 3 mil miembros. En 2005 atacó la casa de un hispano acusado de violar una niña y en 2006 promovió una marcha antiinmigrantes en Alabama. El piso no está tan parejo y puede que esos 'descerebrados’ sean pocos. Pero quizás del pozo terrible de la historia, o de debajo de la piel, salgan todavía monstruos de última hora. ¿Ocurrirá algún acontecimiento dramático? Confiemos en que no, aunque no descartemos que a algunos descerebrados más se les salga un odio que no confesaron públicamente en las urnas.