Además:

Derechos, reveses y torcidos

2010/09/05

“Si cuando (Monica Lewinsky) habla de 'relación sexual’, se refiere a lo que la mayoría de gente se refiere con esos términos, entonces su testimonio no es falso”. Así explicó Bill Clinton, poseído abruptamente por los espíritus de Cantinflas y Melcochita, su no relación sexual con una practicante de la Oficina Oral.

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El taxista violador dice que no abusó de sus pasajeras, sino que solamente las obligó a practicarle sexo oral (Bill Clinton, si estás ahí envíanos una señal). Años antes, un padre de la patria dijo que tampoco había cometido violación porque solo hubo penetración digital. Cada día sabemos más sobre los gustos sexuales de Beto Ortiz, sus presuntos delitos, modus operandi, poses preferidas, hasta sus zonas erógenas; pero nadie sabe decir si finalmente es pedófilo, pederasta, chibolero, inocente o todo lo contrario. Todos los sábados algún pezón se vuelve famoso gracias a El gran show. En junio último, Ricardo Belmont logró cinco minutos de atención gracias a su ley antiobscenidad. Cuando la actriz Leslie Stewart denunció que había sido violada, la opinión general le atribuyó –buena– parte de culpa. Si el director de cine Roman Polansky hubiera sabido que en Suiza ciertos delitos sexuales son imprescriptibles, se habría ahorrado varios meses de prisión dorada. Hace algunos días, Fidel Castro se responsabilizó por la persecución que sufrieron los homosexuales en la isla. Todavía en ciertos territorios uno puede ir preso (e incluso morir) por practicar la sodomía, por fornicar fuera del matrimonio o por cometer adulterio. Aunque usted no lo crea, hasta bien entrado el siglo XX el adulterio fue un delito en varios países occidentales. Siglos atrás, a nadie se le hubiera ocurrido llevar ante el juez al señor feudal por violar a una de sus siervas. La figura de violación solo existía, y bajo una serie de condiciones, para las damas de alcurnia. La violación dentro del matrimonio ingresó a los códigos penales mucho después que la violación “común”. Sin embargo, la mayor parte de delitos de este tipo son cometidos por personas de la familia o del círculo cercano de la víctima. Ok, basta. Ya estuvo bueno de ejemplos ilustrativos. ¿Conclusiones? La sexualidad humana no tiene características universales, constantes ni estáticas. Es por eso que a lo largo de la historia, el sexo ha jugado diferentes roles en la sociedad. En cada época se ha impuesto una forma institucional de sexualidad. Por lo mismo, las normas legales destinadas a canalizar ese impulso tan impredecible del homo sapiens están en permanente transformación. Una transformación que suele ser más lenta que la evolución de la propia sexualidad en sí. Así llegamos al meollo del asunto: el desfase entre el sistema jurídico sexual y la sexualidad que practicamos usted o yo bien puede terminar con nuestros huesos en la cárcel. Todo depende de en qué coordenadas geopolíticas nos encontremos. Hay quienes opinan que las leyes que ya existen para protegernos de nuestras pulsiones sexuales y de las ajenas no son lo suficientemente severas, ni específicas ni disuasivas. Exigen que se castigue al delincuente sexual con el mismo rigor, e incluso más, que a un asesino. Otros, en cambio, consideran que ya es intolerable la intromisión oficial en nuestras sábanas. Que a punta de leyes vamos a terminar pidiendo permiso hasta para contar chistes colorados. Que no se puede castigar una lesión corporal con más rigor que un asesinato. Mientras tanto, cada día en algún lugar del planeta aparece alguna nueva ley para sancionar un acto sexual que creíamos inocuo. O se agregan modificaciones de las que solo están al tanto los leguleyos. Y en los colegios, lo más parecido a un programa de educación sexual es la descripción minuciosa de los órganos sexuales. Como si el sexo no hubiera dejado de ser, pero hace raaaato, una actividad estrictamente biológica con fines reproductivos. A propósito, señor, señora, ¿saben sus hijos desde qué edad la ley los autoriza a tener sexo y con personas de qué edad? ¿En qué momento una situación deja de ser incómoda para convertirse en violación? ¿Una fellatio es sexo o solo calistenia? ¿Sin penetración es menos grave? Y, usted, ¿qué espera para chapar su código penal? Se sorprendería de todos los delitos sexuales que uno puede cometer en una vida común y corriente.