Además:

El derecho a estar informados

2010/09/08
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A lo largo de 10 meses hemos presentado información detallada de una delictiva operación financiera en la Municipalidad de Lima, el caso Comunicore, que es, sin duda alguna, un escándalo. Sin embargo, durante todo ese tiempo no hemos tenido respuesta de los involucrados ni las entidades de control parecen interesadas en investigarlo. Más bien, desde el primer día, hemos sido objeto de presiones y denuncias judiciales, intentando intimidarnos, culminando estas con una querella presentada por el alcalde Castañeda, quien durante todo este período se ha negado a ser entrevistado sobre este caso. Pero todos los intentos por amordazarnos han fracasado. La impecable sentencia del Dr. Contreras Morosini, rechazando la denuncia presentada por el alcalde de Lima, no solo nos da un espaldarazo ratificando el manejo objetivo y alturado por parte de este diario. Además, ha reafirmado el derecho que tenemos todos los ciudadanos a estar informados y a conocer el destino del dinero de los impuestos que pagamos. Es evidente que al Sr. Castañeda no le gusta ser cuestionado ni dar explicaciones de sus actos, lo cual sería perfectamente válido si es que él actuara en el ámbito privado. Pero al acceder a una función pública se asume la obligación de transparentar todo lo actuado frente al electorado. Es cuando no se cumple con esa exigencia que la prensa tiene el deber de cumplir con su función de proteger al ciudadano del abuso de poder en el Estado. Más aun, la responsabilidad del funcionario elegido alcanza también a los que ha nombrado; incluso, lo hace responsable –políticamente– de los actos de sus amigos, familiares y allegados. Cuando se entra al Estado se tiene que ser como la mujer del César, si uno no quiere cumplir con esa regla simplemente se debería quedar en el sector privado. Esto último es fundamental considerando que el día de ayer el alcalde de Lima ha confirmado lo que era un secreto a voces y ha notificado su intención de postular al sillón de Pizarro. Difícil ver cómo reconciliará la mayor responsabilidad a la que está aspirando con su falta de voluntad en transparentar sus actos. Por ello y antes de que renuncie a su cargo, le reiteramos la invitación de este diario –la cual venimos realizando desde la primera denuncia del caso Comunicore– para que aclare las innumerables interrogantes que hemos levantado.