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¿Derechas humanas?

2009/02/21
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Es obvio que, en la percepción pública, quienes defienden los derechos humanos son hombres de “izquierda”. Y no menos obvio es también que quienes pasan por agua tibia el tema –si es que no cuestionan abiertamente esa doctrina– son hombres de “derecha” (yo critico sus fundamentos jusnaturalistas desde el positivismo jurídico). Por ejemplo, los abogados que tienen a su cargo la representación de la parte civil en el proceso contra Alberto Fujimori que ya culmina, así como las ONG que los respaldan, son izquierdistas de corazón. Muchos de ellos, incluso, con una ex militancia política de puño levantado y banderitas rojas. Por otro lado, al ex dictador acusado de violar los DD.HH. se le tiene por hombre de “derecha”. Y a quienes lo apoyan en los medios, alegando que está sentado en el banquillo por “defender los DD.HH. de veintitantos millones de peruanos”, también. En este contexto, la “derecha” suele acusar a los defensores de los DD.HH. de hacer mutis cuando, por ejemplo, son los agentes del Estado quienes son asesinados, como sucedió recientemente con los policías en el Bosque de Pómac. Dónde están ahora los defensores de los DD.HH., dónde sus ONG “caviares” dice, por ejemplo, mi querido amigo Aldo Mariátegui. Es que acaso los policías no tienen también DD.HH., se pregunta seguro una Lourdes Alcorta. Más allá de que, según la doctrina de los DD.HH., todos los hombres, sin excepción, tienen esos derechos, es sorprendente cómo la “derecha” le pide a la “izquierda” que se manifieste sobre casos en los que, según aquella, sus ONG no han hecho tanto bochinche como en otros. Es decir, la “derecha” le reconoce a la “izquierda” la autoridad moral sobre la materia de derechos humanos y, por eso, le exige pronunciarse. Y la pregunta es entonces: ¿por qué no hay ONG de DD.HH. de “derecha”? ¿Por qué no hay un Aldo Mariátegui en vez de un Soberón o una Alcorta por una Gloria Cano? Lo cierto es que no habría ninguna razón histórica para que ello no fuera así. No olvidemos que los DD.HH. fueron la bandera ética, heredada del liberal Carter, con la que los conservadores Reagan y Thatcher pusieron en jaque al comunismo. Mientras que, aquí, la izquierda marxista motejaba a los DD.HH. de “instrumento ideológico de la burguesía reaccionaria”. Increíblemente, los herederos de esa izquierda, si no ellos mismos, están sentados hoy en el trono pontificio de la defensa de los DD.HH., mientras conservadores y liberales han arriado tontamente esa bandera. ¿He de decir por qué la derecha necesita ocupar nuevamente ese espacio? Argumentos políticos no le han de faltar. Éticos, tampoco. Metálicos, menos. Y, entonces, ¿por qué no compiten? ¿No saldrían ganando “derecha” y humanos?