Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Richard Alfredo Nina Paucará, de 27 años, perdió uno de sus brazos, pero no las ganas de vivir y de surgir. El único sobreviviente del derrumbe ocurrido en La Victoria el 13 de diciembre del año pasado -donde fallecieron ocho de sus compañeros- fue dado de alta ayer, tras permanecer 53 días internado en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Dos de Mayo. Richard abandonó el nosocomio ovacionado, con un semblante de envidiar, en medio de aplausos y abrazos de familiares, pacientes y personal médico. No es para menos. El hombre sobrevivió bajo toneladas de tierra por más de 10 horas, a pesar de estar con el brazo derecho mutilado. Aquel día, los brigadistas lo rescataron cuando las esperanzas de ubicar a algún sobreviviente se habían extinguido. "He perdido una de mis extremidades, pero estoy contento por todo lo nuevo que voy aprendiendo. He logrado hacer despertar mi brazo izquierdo poco a poco con mayor destreza", dijo emocionado. ESTUDIO Y TRABAJO. La nueva condición de discapacidad -asegura- no ha minado su "espíritu de macho", frase que también citó, como se recuerda, horas después de haber salido de los escombros. Señala que lo ocurrido le ha abierto nuevas puertas y ahora está decidido a terminar sus estudios superiores, que dejó a medias por necesidad. Por lo pronto, ya tiene trabajo. El Ministerio de Salud (Minsa) lo contrató como digitador para la campaña contra la hepatitis B, que iniciará en abril, gracias a sus estudios de computación y a los buenos resultados de la rehabilitación. "El cuerpo médico del hospital Dos de Mayo me ha tratado muy bien. Especialmente en la Unidad de Atención Terapéutica, todos me han mostrado su cariño y amabilidad. Estoy agradecido con ellos y me voy muy contento", expresó . Entre sus planes a futuro también figura el concluir la carrera de Contabilidad, su verdadera vocación. Para ello, manifestó, ahorrará el dinero gracias al trabajo que le ha ofrecido el Minsa. Asimismo, acudirá a dejar flores a las tumbas de sus compañeros que murieron sepultados en el accidente y visitará a los familiares de estos. NO SE RINDE. Ahora, su próxima meta es lograr que su mano izquierda adquiera la misma movilidad que la extremidad que perdió. Para ello, acudirá semanalmente a sus chequeos en el Instituto Nacional de Rehabilitación. Richard perdió un brazo, pero ganó una nueva vida. Dice que, después de haber vencido a la muerte, puede hacerle frente a cualquier obstáculo.