Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Para evaluar lo avanzado a cinco años de la entrega del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, no debemos olvidar que su creación fue fruto de circunstancias muy azarosas y excepcionales. Surgió de una breve 'primavera democrática’ solo posible por el súbito derrumbe del fujimorismo, en medio de graves escándalos de corrupción. El informe no solo sindica a Sendero Luminoso como el principal perpetrador de crímenes y responsable del conflicto, sino que también critica a los partidos que gobernaron entre 1980 y 2000, denuncia la aplicación de políticas contrasubversivas que implicaron violar reiteradamente los derechos humanos en algunos lugares y momentos, critica la actuación de sectores de la Iglesia Católica y a las élites del país en general por su indiferencia. El atrevimiento de decir estas verdades le costó a la CVR la hostilidad de todos quienes han tenido poder en el país; mientras que ella nunca tuvo un apoyo social o político contundente detrás. ¿Cómo ha quedado el mensaje de la CVR respecto a la memoria de lo ocurrido? Si tomamos como referencia la encuesta de Imasen de diciembre de 2006 sobre el tema, encontramos que los entrevistados consideran que el mérito principal de la derrota de la subversión le cupo principalmente a las Fuerzas Armadas y al gobierno de Fujimori; pero, al mismo tiempo, los encuestados consideran que, en esos años, tanto los grupos subversivos como las fuerzas del orden y los gobiernos de turno cometieron violaciones a los derechos humanos (ciertamente, los primeros más que los otros), y que esas violaciones deben investigarse y sancionarse, y no dejar las cosas como están. La CVR propuso muchas cosas; en un extremo, una ambiciosa agenda de reformas institucionales. Ellas no han avanzado mucho porque son muy generales y se disuelven dentro de políticas generales de combate a la exclusión y reforma del Estado; y porque su puesta en práctica requeriría de un gran consenso y de fuerzas comprometidas con el asunto, que existen, pero que están aisladas y minimizadas. Sin embargo, se ha avanzado significativamente en algunos asuntos concretos: reparaciones colectivas, judicialización de casos emblemáticos (con algunas sentencias ejemplares), exhumación de varios sitios de entierro, entre otros. Creo que, estando las cosas como están, seguir avanzando implica concentrarse en este tipo de asuntos, con metas muy específicas, con casos concretos ante responsables y autoridades concretos, con tareas de corto y mediano plazo. La clave de estos avances, me parece, está en que permiten una convocatoria muy amplia, que mantiene el espíritu de la CVR, pero que va mucho más allá de esta. El asunto es que su mensaje no aparezca como patrimonio de un grupo político, sino de todo el país.