Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
A algunos no les gustó que el presidente Alan García anunciara, durante la inauguración de la rehabilitación de pistas en el distrito limeño de Pueblo Libre, que “el Perú es un pueblo libre de crisis financiera y de las amenazas internacionales”, porque creen que dicha declaración constituye un exceso de optimismo. La dimensión y consecuencias de la crisis incubada en Estados Unidos y que, desde ahí, se va desplazando hacia el resto del mundo, todavía son inciertas. Aún se discute, por ejemplo, la duración previsible de la recesión que va a producir. Pero, con la información disponible, y luego de que ayer la Cámara de Representantes aprobara el plan de rescate diseñado por el Tesoro, se puede decir que, dentro de las circunstancias, la economía peruana está relativamente bien preparada para aguantar los embates de esta crisis. Sería iluso pensar que no nos va a afectar una crisis internacional relevante como la que está en proceso, en un contexto en el que la economía peruana ha realizado durante los últimos años grandes esfuerzos para integrarse al orden global y a los flujos comerciales. Nuestras exportaciones no van a ser tan altas como se pensaba, y los ingresos que obtiene el sector público van a ser menores. Las medidas de ajuste del gasto que está aplicando el MEF tienen, por tanto, una justificación especialmente cuando todavía no se conoce la magnitud real de la crisis que recién empieza. Pero, como han sostenido varios economistas en las últimas semanas, dada la posición actual de nuestra economía, este sería el mejor momento para que nos agarre una crisis. Es decir, estamos razonablemente bien preparados para el sacudón que está por venir, pero sin duda hay que tomar las precauciones para un escenario de agravamiento mayor. En esto es mejor apostar por el peor escenario. Como dijo el ex director general de la Unesco Federico Mayor Zaragoza “el optimista es un pesimista más informado”. En este sentido, el presidente García tiene razón en proclamar su expectativa positiva, pero no está mal que el ministro Luis Valdivieso cuide la retaguardia por si las cosas se ponen peor.