Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Luego de que el ministro de Salud, Óscar Ugarte, discrepara con la Iglesia Católica por mostrarse en desacuerdo con el aborto terapéutico –legalizado en el país– y contra la despenalización de los abortos por violación o para impedir que nazcan fetos con graves malformaciones, el arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, atizó ayer la polémica al mencionar que no tendría problemas en “acoger” a este tipo de bebés si sus padres no desean traerlos al mundo. “Teresa de Calcuta decía a quienes iban a abortar: 'No lo hagan, dénmelos a mí’. Esa es la actitud de la Iglesia. Nosotros nos encargaremos, veremos cómo acoger esa vida. No introduzcamos en nuestra sociedad la facilidad de la muerte”, declaró. CRÍTICAS. Rocío Gutiérrez, de Manuela Ramos, opinó que lo manifestado por Cipriani es una medida “demagógica” que no considera los casi 400 mil abortos ilegales practicados al año en el país, cuyo 14% originaría muertes por hemorragias e infecciones. “Cipriani tampoco habla sobre los traumas que enfrenta una mujer embarazada tras un ataque sexual. Tampoco sobre quienes tienen que llevar a un feto anencefálico (sin cerebro), cuyo destino es nacer muerto o morir a las pocas horas. Que no sea injusto. Estos son los casos que nosotros defendemos”, expresó. Ronald Gamarra, de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, señaló que lo dicho por Cipriani revelan “un falso concepto de calidad de vida”. “No es un problema religioso sino de salud pública. Hay que defender el derecho de las mujeres de acceder a un aborto por razones de violación o de malformaciones graves”, indicó. El director de Innpares, Daniel Aspilcueta, detalló que cada hora se dan entre una y dos denuncias por violación en la capital. “Sin embargo, muchas no concretan la demanda por temor o vergüenza”, anotó. POSICIONES. El ministro de Defensa, Rafael Rey, discrepó de la posición de su colega de Salud, ”scar Ugarte, opinando que “con esta práctica se mata al ser humano más inocente”. Según refirió, el presidente Alan García y el ministro de Justicia, Aurelio Pastor, comparten dicha postura. La ministra de la Producción, Mercedes Aráoz, coincidió con Rey. “Como católica, eso no lo puedo aceptar. Estoy de acuerdo con la propuesta de la Iglesia Católica de acoger a los bebés de las mujeres que no los deseen”, dijo. Por su parte, el primer ministro, Javier Velásquez Quesquén, aclaró que no hay confrontación en el gabinete. Mientras la polémica crece en el Perú, ayer, en Ginebra, Suiza, se expuso el caso de Karen Llantoy, la peruana a la que se le impidió interrumpir su embarazo a pesar de que el feto que llevaba en el vientre era anencefálico y de que la legislación peruana le otorgaba esta facultad. Fue durante una reunión del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que congregó a diversas organizaciones mundiales.