Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
La emboscada a dos patrullas militares llevada a cabo por Sendero Luminoso en el VRAE es una clara evidencia de que la situación de seguridad se está deteriorando alarmantemente. Incluso antes de este último incidente, el número de fallecidos por atentados terroristas en esa zona –los últimos doce meses– es casi el mismo que el registrado los cinco años anteriores en su conjunto. Ese incremento de la actividad senderista debió ser una señal de alerta para tomar medidas de seguridad adecuadas y evitar pérdidas innecesarias. En realidad, el terrorismo es como un cáncer que hay que extirpar por completo o correremos el riesgo de que se vuelva a esparcir. Lamentablemente, en el VRAE ha existido una secuencia de errores que está permitiendo que el senderismo esté renaciendo de sus cenizas. Primero fue el triunfalismo en la lucha antisubversiva, a fines de la década pasada, lo que hizo que se bajara la guardia. Esto fue seguido por años de indecisión, tanto sobre el nivel de intervención que debería existir como sobre la institución –Policía o Fuerzas Armadas– que la debería dirigir. Al final nunca se actuó con decisión y las fuerzas de seguridad, sin apoyo alguno, fueron abandonadas a su suerte. Incluso ministros de este régimen, recién inaugurado, al visitar el VRAE tuvieron que dar dinero para comprar colchones a los soldados que dormían en el piso. El total abandono de esa zona durante años por parte del Estado, pero más importante, por las fuerzas del orden, ha sido una negligencia literalmente mortal. Ahora ya tenemos un serio problema entre manos y no tiene ningún sentido esconderlo o minimizarlo. Por el contrario, habría finalmente que empezar a actuar con contundencia y convicción. Es fundamental terminar totalmente con Sendero. El dejar displicentemente que sigan actuando 'pequeños remanentes’ en el Vizcatán o en otras áreas remotas es una receta para que ocurran frecuentemente desgracias como la última emboscada. Si el Estado sigue con esa irresponsable actitud, un día nos daremos con la desagradable sorpresa de que Sendero ha reconstruido su capacidad para actuar fuera de esa zona y, nuevamente, tendremos un problema terrorista. Hay más de cien mil efectivos militares y hoy no veo función para ellos que sea más urgente y necesaria que el asegurar que Sendero no renazca.