Además:

Cortina de humo

2008/10/19

¿Y si todo fuese mentira y nada fuera verdad?

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Cuidado con echar a perder una tradición nacional tan antigua como sólida, cuya construcción ha costado mucho esfuerzo, y que ha prestado servicios invalorables a los gobiernos de todos los tiempos: la cortina de humo. Se trata del siempre difícil arte del engaño que se emplea en todas partes para salir de un apuro político a través de la invención de otro evento lo suficientemente atractivo como para distraer a la opinión pública y lograr que esta se olvide, al menos temporalmente, del escándalo inicial. Fue motivo, incluso, de la magnífica película Wag the dog, cuyo título en español era, precisamente, 'cortina de humo’, con la actuación de Dustin Hoffman y Robert de Niro. Cuando el presidente de Estados Unidos es hallado en una situación irregular poco antes de su reelección, sus asesores deciden inventar una guerra en Albania –con la ayuda de un productor de Hollywood y un doctor de Washington–, que no solo distraiga al elector sino que, mejor aún, en lo que significa todo un alarde de cinismo político, le permita al jefe de Estado terminar la guerra ficticia como un héroe. Las cortinas de humo han tenido en el Perú un desarrollo espectacular. Vladimiro Montesinos fue quizá su exponente más 'destacado’, pero, sin duda, todos los gobiernos recurren al arte del engaño, al psicosocial, o, para decirlo de un modo más directo, al 'cojudeo social’. Para que la cortina de humo sea efectiva se necesita, siempre, de la colaboración entusiasta de los medios de comunicación, que usualmente se tragan –o nos tragamos– el sapo y se vuelven, con frecuencia por ingenuidad pero a veces también por interés, en cómplices. Esta semana que termina se ha hablado de más de una cortina de humo con el fin de distraer la atención del escándalo del 'Petrogate’. Desde la encarcelación de Magaly Medina, hasta –¡no faltaba más!– el enamoramiento de la guapa ministra de Comercio Exterior con un cirujano plástico. Pero, ya pues, no se pasen. No todo puede ser cortina de humo, la vida transcurre por muchos sentidos, y no se puede exagerar con que todo lo que sucede es para distraer la atención. A este paso, vamos a acabar desprestigiando a esta antigua tradición nacional que, como el turrón de doña Pepa, es la cortina de humo.