Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Hace 27 años, las imágenes de los comuneros que habían asesinado a ocho periodistas en Uchuraccay estremecieron a nuestro país y marcaron, para muchos, el despertar sobre el dramático estado de barbarie al que nos había llevado el terrorismo. Hoy, las imágenes que publicamos sobre el asesinato del Mayor Bazán son, igualmente, aterradoras y muestran nuevamente a un segmento de nuestra población cayendo en la barbarie. Los pueblos tienen que aprender de su historia para no repetir los errores. Lamentablemente, tenemos la impresión de que estamos marchando por el mismo camino que hace 27 años, sin tratar de buscar una solución al problema de fondo y, simplemente, intentando pasar la responsabilidad a otro. Bagua fue, desde todo punto de vista, un desastre. El manejo de la operación policial fue de una incompetencia brutal; la demagogia que azuzó a los nativos –congresistas, Aidesep, algunos religiosos– fue criminal, la apatía de la burocracia que debió resolver el conflicto fue imperdonable; la arrogancia del Gobierno, una equivocación monumental. Todos esos errores se sumaron para crear una situación realmente infernal. Sin embargo, pocos parecen dispuestos a realizar un mea culpa y aprender la lección. Creemos que lo que se debe hacer, si queremos asegurar que apocalípticos incidentes como los que estamos graficando no se repitan nuevamente, es tratar de canalizar los temores de los nativos y llevarlos hacia un cauce adecuado. Desde el día del 'Baguazo’ el único intento serio por encontrar una alternativa radical que encause a los pueblos amazónicos hacia la modernidad sin tener que perder su identidad ha sido la propuesta presentada por Hernando de Soto. El resto de actores involucrados: Gobierno, oposición, ONG, solo buscan echarle la culpa a alguien sin reconocer su responsabilidad. Hasta la misma iglesia parece dividida entre un ala radical dispuesta a la confrontación y una visión más pausada de desarrollo de largo plazo. Por ello, consideramos que, al margen de los informes e investigaciones, lo que se requiere con urgencia es adoptar una visión como la del ILD, de desarrollo para las comunidades amazónica, ya que esta encaja en la ruta de modernidad que está siguiendo el resto del país. De esa manera se puede empezar a actuar de inmediato para asegurar que no volvamos a ver escalofriantes imágenes de barbarie entre peruanos.