Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Ya se sabe, y así se ha comentado antes en este espacio (a manera de advertencia), que las encuestas electorales, a más de dos años de la elección, solo son un ejercicio entretenido sobre cómo están, ahora, las cosas, y que estas seguramente van a cambiar. Pero algo nos dicen. La divulgada ayer por este diario, de Ipsos-Apoyo, es particularmente interesante porque su ámbito incluye Lima y el interior del país tanto urbano como rural. La inclusión de esta última zona –que no es frecuente en las encuestas– es fundamental para tener una perspectiva más cercana del complejo y cada vez más diferenciado territorio nacional. Lo que nos dice esta encuesta es que, si las elecciones fueran mañana, Ollanta Humala ganaría la primera vuelta con 19%, seguido de Keiko Fujimori (17%), Luis Castañeda (15%), Alejandro Toledo (10%), Lourdes Flores (9%) y Jorge del Castillo (5%). Esto sería consecuencia del mayor peso de Humala en la zona rural, donde lograría 25%, seguido de K. Fujimori (16%), Toledo (14%), Castañeda (10%) y Flores (5%). Sin embargo, en las eventuales segundas vueltas del año 2011, Humala perdería ante Castañeda (51/31%) y K. Fujimori (40/32%), mientras que el alcalde limeño derrotaría a la delfina fujimorista (46/32%). Al margen de los nombres específicos que finalmente se cuelen en las balotas electorales del año 2011, dichos resultados se parecen, de varias maneras, al de la elección del 2006 en el sentido de que el candidato 'antisistema’ ganaría la primera vuelta, pero en la segunda caería derrotado por el representante del 'sistema’ porque este reuniría al electorado desde el centro a la derecha. Conscientes de ello, los potenciales candidatos buscarán acomodarse. Por ejemplo, Humala podría intentar un desplazamiento al centro del espectro, pero con el riesgo de dejar descubierto el flanco izquierdo, por donde podría colarse un candidato más radical que él. Pero al margen de los nombres, lo que sí parece evidente es que, tal como vamos, sin reformas electorales que son indispensables, ni partidos modernizados, el escenario que saldrá de la próxima elección será, otra vez, fragmentado y con las mismas taras que hoy sufrimos y que impiden adecentar la política peruana.