Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Los dejó al descubierto. Lo dicho ayer por la secretaria de Rómulo León Alegría, Paola Copara Osorio, ante la comisión parlamentaria que investiga el escándalo del 'Petrogate’, fue suficiente para dejar en claro que los involucrados en este caso no han revelado todo lo que saben, y que los audios –que poco a poco van saliendo a la luz– no han sido manipulados ni son producto de un 'complot’ político sino, más bien, la herramienta para dejar al desnudo la corrupción que rodeó la concesión de cinco lotes petroleros en nuestro país, meses atrás. Durante casi dos horas, la secretaria personal del prófugo ex titular de Pesquería del primer gobierno aprista dio detalles de su relación laboral, a lo largo de ocho años, con León Alegría. Principalmente, de la última etapa en la que nombres como el de Alberto Quimper, Ernesto Arias Schreiber, Fortunato Canaán, César Gutiérrez, Daniel Saba, Jorge del Castillo y Juan Valdivia pasaron a ocupar un lugar importante en la agenda social y profesional de su escurridizo jefe. LOS AUDIOS. La expectativa periodística que rodeó su presentación ante la Comisión Abugattás alimentó el nerviosismo de Copara quien, a la par de expresar su disposición a colaborar con las investigaciones, descartó tajantemente las versiones interesadas de algunos de los involucrados respecto de una supuesta manipulación de los audios y de los correos electrónicos rescatados del disco duro de la computadora de León Alegría. “Ni he borrado ni he hecho nada, en absoluto”, subrayó tras relatar que ella retiró el disco duro por orden expresa de León, quien la llamó por teléfono a la 1 y 30 de la madrugada del lunes 6, apenas unas horas después de difundirse los primeros audios del 'Petrogate’ en el programa Cuarto poder. Ese mismo día, en una segunda comunicación, a las 11 de la mañana, el padre de la congresista Luciana León le informó que había retirado documentación de su oficina, y le ordenó que regresara a ella para reunirse con su hijo Rómulo León Romero. El encuentro, sin embargo, tuvo lugar en una cafetería donde 'Romulito’ le entregó seis cheques por sumas de US$9,000 y US$9,500, indistintamente. En total, US$56,000 que, luego de idas y venidas por varias entidades bancarias, terminaron en manos de Paola Casuso, sobrina de León Alegría. El destino final del dinero se desconoce. La última comunicación de Copara con su jefe fue a iniciativa de ella misma, a las 7 y 15 de la noche del lunes, para informarle que su oficina de Miraflores estaba rodeada de policías. A partir de entonces, asegura, no hubo más comunicación con León ni con su hijo Rómulo, y solo un breve contacto telefónico con su hija Luciana quien, escuetamente, le dijo que todo se solucionaría. “Me dejaron sola”, manifestó. SIN INTERMEDIARIOS. Copara precisó que, aunque era la secretaria personal de León, él llevaba su propia agenda “y manejaba directamente sus cuentas bancarias”, y delegaba en ella solo el pago de las cuentas de la oficina y de su casa y la concertación de algunas reuniones con funcionarios como el presidente de Perupetro, Daniel Saba; el ex titular del MEM Juan Valdivia y el ex presidente de Petroperú César Gutiérrez. También los encuentros con el dominicano Fortunato Canaán, pero no los contactos con Jorge del Castillo, con quien –afirmó– León “se comunicaba directamente”. En ese contexto, señaló que desconoce si el ex ministro se reunió con presidentes regionales o con el secretario general del Apra, Mauricio Mulder, pero sí habló sobre sus tratos con Canaán para la construcción de hospitales y con los noruegos para la concesión de lotes petroleros, así como sobre su molestia por el veto a su candidatura congresal por el Apra en las elecciones de 2006, a la que finalmente le sacó la vuelta con la postulación de su hija: la hoy cuestionada Luciana León Romero.