Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
¿Cuántos adictos al sexo conoces? ¿Te han dicho alguna vez que eres adicta al sexo? ¿Crees que tu hombre es como Tiger Woods, la última celebridad internada en una clínica para superar este problema, que podría acabar con su matrimonio? Aunque a menudo se cree que solo unos pocos afrontan el deseo incontenible de tener sexo –en todas partes y con quien aparezca–, lo cierto es que hay muchos casos en la sombra. No es fácil admitir que uno es adicto al sexo. Cuesta. Como les pasa a los que tienen problemas con la droga, el alcohol o el juego. Reconocer que algo está muy mal es el comienzo de todo, y no es lo más fácil. Se trata de confesar y aceptar que has perdido todo control, que buscas placer y que, incluso teniendo sexo, el placer no llega o es tan efímero que quieres más y más, al punto de involucrarte con alguien prohibido (un menor de edad, una persona casada, la mujer de tu mejor amigo...). Sonia Blasco –médico, psicoanalista y sexóloga, autora de Camino al orgasmo y de Menopausia, una etapa vital– escribió, en El Nuevo Herald, un artículo en el que pone en duda la existencia de la adicción sexual, término que desde 1938 se instaló en nuestro imaginario. “No estoy tan segura de que todos los así catalogados consideren que su comportamiento es inadecuado sino, simplemente, producto de una pasión momentánea y muy desordenada”, afirma la doctora, tras advertir que las mujeres no están al margen pues tienen sexo para encontrar compañía, probar nuevas sensaciones, buscar amor... Este tipo de mujer, a menudo, se siente usada y valorada solo físicamente. Pero el sexo no es una droga, destaca Blasco. “Equiparar los goces orgásmicos con el crack es un grave error”, sostiene, y cita al sexólogo Richard Siegel, quien afirma que se está exagerando tanto con el tema que adolescentes sanos y normales han sido convencidos de que son adictos al sexo porque se masturban diariamente. Tanto a Siegel como a Blasco les preo-cupa el abuso del concepto “adicción sexual”. Así que lo primero en situaciones así es no exagerar. Que nos guste el sexo no nos transforma en adictos. Cuidado. EL SALVADOR. Patrick Carnes, médico especialista en adicciones sexuales, ha desarrollado en Sex Help un test on line para detectar este tipo de conductas. Para muchos, Carnes es un salvador, el que más sabe del tema, el que más ha ayudado a resolver complejas situaciones. Podría ser. Por lo pronto, aquí algunas de las señales que el experto cita en su web, las mismas que deberían llamar nuestra atención. SEÑALES: Te preocupan tus pensamientos sexuales. Sientes que tu comportamiento sexual no es normal. Te sientes mal por tu conducta sexual. Tu comportamiento sexual crea problemas para ti y tu familia. Hieres emocionalmente a alguien debido a tu conducta sexual. Algunas de tus actividades sexuales están en contra de la ley. Escondes tu comportamiento sexual a los demás. Te sientes degradado por lo que haces. Después de tener sexo, te deprimes. Tu deseo sexual te controla. Descuidas tu trabajo, a tu familia, amigos y actividades de ocio por el sexo. Solo piensas en sexo. No puedes escapar de tus fantasías sexuales. El sexo es lo más importante en tu vida. Internet ha creado problemas sexuales en tu vida. Pasas demasiado tiempo en línea con fines sexuales. Pagas por sexo. Has tenido o tienes sexo con menores. NO TODOS SON COMO TIGER WOODS. Carnes dice que no hay patrones para definir a un adicto sexual, pero sí señales en común, como las referidas líneas arriba. Si consideras que todo ello está ocurriendo en tu vida, lo mejor es buscar ayuda profesional. Tu mejor amigo, e incluso tu pareja, no arreglará tu vida. Quizás ahora lo sabe bien Tiger Woods, el mejor golfista del mundo. El estadounidense será sometido a un tratamiento de al menos cuatro meses sin sexo, lo que incluye cero masturbación. De acuerdo con el diario The Sun, Woods ha firmado un contrato de celibato. En el Centro de Rehabilitación de Adicciones de Pine Grove, en Mississippi, se cuidará de él. Al parecer, es la única salida para salvar su matrimonio. El tratamiento puede ser con medicamentos o con psicoterapia, como lo indica el doctor argentino Enrique de Rosa, quien aclara que no es un compulsivo sexual aquel que gusta del sexo diario, que busca cumplir sus fantasías sexuales, que intercambia parejas o visita sex shops frecuentemente. “Cuando no puede evitar salir con todas sus compañeras de trabajo, cuando pone en riesgo a su familia, cuando su economía se pone en juego (tanto por lo que gasta como por conductas delictivas para poder seguir) o cuando el tiempo que el sexo ocupa en los hechos y en el pensamiento excede lo que antes creía normal, recién ahí se podría hablar de un comportamiento disfuncional”, afirma De Rosa. Así que cuidado con confundir.